sábado, 14 de julio de 2018

"Motor Callet 2017", un Fórmula 1 a precio de utilitario

MOTOR CALLET 2017
Elaborador/Bodega: 4 Kilos Vinícola
Variedades: Callet, Mantonegro, Fogoneu
Grado alcohólico: 11 %
Precio orientativo: 11,50 €
Denominación de Origen: No tiene (Vino de Mesa)

Datos sobre la elaboración: La viña está  plantada en un terreno de arcilla profunda. En consonancia con ello, la fermentación  se lleva a cabo en vasijas de cerámica y una vez concluida ésta, hay una corta crianza de 3 meses en ánforas. Esta sensacion terrosa es claramente perceptible en la cata organoléptica.

Otras cuestiones. Merece la pena decir un par de cosas sobre la variedad principal de este vino, la uva Callet, que se cultiva mayoritariamente en el sudeste de la isla de Mallorca. Sus rasgos principales son los que se evidencian en este vino: variedad muy productiva que da vinos de baja acidez y de muy poco color. Sin embargo, no todo en la enologia y en la sumilleria es tan sencillo ni matemático, de forma que la bodega que elabora este vino lleva años experimentando en cómo influye en variedades como la callet el tipo de suelo dondd está plantada. 

Y es que, en suelos arcillosos, como el caso de este "Motor Callet", la frescura que este tipo de suelos transmite a la vid se traduce en mayor productividad y ello a su vez en vinos muy ligeros y de poca capa. En cambio, la bodega, que tiene tambien viñedos en zonas con un suelo de "call vermell", ha podido comprobar empíricamente que aquí la uva es más austera, y por tanto da vinos algo más corpulentos. El "call vermell" no es otra cosa que un suelo de arcilla roja con una alta concentracion de hierro y en el que se entremezcla un porcentaje importante de grava, que por otro lado es un suelo bastante gipico mediterráneo.

Nota de Cata

Fase visual. Color cereza muy pálido, con ribete de color rubí. Es un vino de capa muy baja, brillante, aunque ligeramente turbio.

Fase olfativa. Muy fragante y envolvente. Hay una parte claramente frutal en la que encontramos fruta roja de cierta madurez, acompañada de un toque de naranja - el conjunto me recuerda al caldo que queda en el plato cuando comemos unas fresas con zumo de naranja -.  La aireación nos trae un abanico de notas mas herbáceas, de bosque mediterráneo, como hinojo, tomillo, siempre con ese fondo frutal envolvente.

Boca. La boca es ligeramente chispeante, frutal, falta de estructura, pero muy agradable. Se pierde en boca esa sensación frutal, que existe, pero muy aturdida y tiene mayor protagonismo una parte herbácea muy agradable y un toque terroso. Es un vino, ligero, de trago largo,  que puede servir de copeo antes de empezar la comida o porqué no acompañar platos de pescado de sabor no demasiado intenso.

PUNTUACIÓN:  7,9/10


Conclusión y maridaje

Un vino sutil, delicado y muy buena opción especialmente para quienes no gustan de los vinos potentes, rugosos y estructurados. Un tinto fácil y diferente que como he dicho podemos tomar simplemente antes de comer, pero que también es una buena opción para acompañar pescados  blancos. En nuestro caso, precisamente lo acompañamos con un rodaballo al horno con patatas y verduras. Lamentablemente, había tanta hambre que no dió tiempo a hacer la foto de rigor...

Es recomendable tomarlo a temperatura de un blanco, algo fresquito.


lunes, 2 de julio de 2018

"Piantesparse 2014", explosión volcánica en boca


"PIANTE/SPARSE 2014"


Elaborador/Bodega:  Agricola Ayunta
Variedades: Carricante (90%) y Catarratto
Grado alcohólico: 12,5%
Precio orientativo: 17'50 €
Denominación de Origen: DOC Etna bianco (Italia)


Datos sobre la elaboración: La vendimia se efectuó en el mes de octubre de 2014 y el vino fermentó en depósito de aluminio por acción de levaduras indígenas. Tras un periodo de estabilizacion en el mismo depósito de acero inoxidable se embotella -salieron al mercado unas 3.700 botellas de esta añada - donde permanece unos meses hasta su comercialización. La bodega trabaja el viñedo en ecológico, no emplea productos de síntesis, y se deja crecer la cubierta vegetal para el desarollo de todo tipo de microorganismos e insectos. Por último, destacar que este vino unicamente se elabora en aquellas añadas que la bodega considera excepcionales.

Otras cuestiones: La bodega dispone de una parcela en la que se entremezcla, como ha sido una costumbre desde antiguo, las cepas blancas con las de uva tinta; la elaboración de este vino, por tanto, conlleva una vendimia seleccionada que cómo se ha dicho se realiza a mediados de octubre.

Pese a lo que podria pensarse, Sicilia es una de las regiones vinicolas italianas que más vino produce (hay plantadas más de 100.000 Ha) y en ella encontramos un total de 25 Denominaciones de origen distintas.  Entre ellas la Doc Etna, a la que pertenece el vino de esta cata, podriamos decir que es sin duda una de las denominaciones privilegiadas. Se trata de 2.000 Ha situadas a los pies de uno de los volcanes más activos de toda Europa; una zona con una buena luminosidad, notable altura, gran diferencia térmica entre el día y la noche y algo fundamental que da la cercania del volcán, como es una regeneración y revitalización del suelo por acción de la lava.

Esa misma lava es la que permite que mientras la superficie del viñedo se caliente, la parte más interna del mismo permanezca fresca. El viñedo del Etna es sumamente diverso porque junto a la lava hay una gran tipología de suelos (arenosos, arcillosos, calcáreos, o algunos con presencia de piedra pómez). El suelo es rico en minerales como el hierro, magnesio, o el fósforo. Aquí las lluvias son mucho mas importantes que en el resto de la isla (1.000mm/año) y las temperaturas algo más suaves.

En cuanto a las variedades, una de las más antiguas en la zona es precisamente la carricante, mayoritaria en este vino. Como el resto de las variedades del Etna, es una variedad de maduración tardía. La carricante se caracteriza por tener una acidez comparable a la Riesling alemana y de hecho los vinos de esta variedad suelen hacer la maloláctica para modular esa acidez salvaje. En consecuencia, los vinos de  carricante tienen un gran potencial de envejecimiento.

Nota de Cata

El vino se nos presenta en copa vestido de un precioso amarillo limón intenso, casi ambarino diría, con reflejos oro nuevo. Su aspecto es brillante, aunque  con algunas partículas en suspensión.

La nariz se muestra algo apagada inicialmente en copa; sutiles notas de ceras, piel de limón, algo de piedra de fusil. Si damos tiempo y aireamos el vino  en la copa aparecen notas balsámicas, se potencian los cítricos (lima, pomelo) y también surgen notas de hierbas infusionadas como la marialuisa, la manzanilla. Vemos que una vez servido y al ir tomando algo de temperatura el vino va creciendo y engordándose en nariz.

En boca la entrada es impetuosa, potente, pero a la vez su tacto es notablemente glicérico. De buen principio percibimos una nota mineral muy marcada, que invita a beber la siguiente copa. Acidez eléctrica y ligera calidez en el final de boca. En resumen vino con mucha personalidad, marcando carácter volcánico, intenso y largo.

PUNTUACIÓN: 8,4/10

Conclusión y maridaje.

Se trata sin duda de un vino sorprendente, que no deja indiferente. Persistente, de marcado carácter volcánico y entiendo que muy gastronómico. Pensemos que estamos en la añada 2014, por tanto con unos 3 años ya en botella y el vino sigue muy vivo. Es un claro ejemplo de que un vino blanco no tiene que ser consumido en el año, incluso cuando – como es el caso- se trate de vinos que no "han visto" la madera.

A nivel de maridaje, algo que no suele fallar es el denominado maridaje regional. Desconozco en realidad si el rissotto es un plato habitual en la gastronomía siciliana, pero en todo caso es un plato italiano, en el que junto al arroz el queso parmesano adquiere el protagonismo. Nosotros lo disfrutamos con este maravilloso rissotto verde y gamba roja (del que adjunto foto)....y pese a la potencia de sabores del plato el vino aguantó...vaya si aguantó¡¡



sábado, 1 de abril de 2017

"TRIO 2013"


Elaborador/Bodega: Domaine Berthet-Bondetx
Variedades: Trousseau (40%), Poulsard (40%) y Pinot noir (20%)
Grado alcohólico: 12,5%
Precio orientativo: 18 €
Denominación de Origen: AOC Chateau Chalon (JURA)


  

Nota de Cata
Ya lo he comentado en alguna que otra ocasión en este blog; mi gusto ha cambiado, diríamos que ha crecido. Antes gustaba de esos vinos corpulentos, cálidos, profundos...que no es que ahora no me gusten, sino que sólo los bebo en determinadas ocasiones, cuando el plato me lo pide.

Descubrí hace relativamente poco tiempo vinos como éste del que hoy hablo, de la zona del Jura (Francia, región de la Franche Comte), donde quizás los blancos sean los vinos más reputados. Recomiendo, para quien no los conozca, que se atreva a experimentar con los vinos tintos de esta región francesa porque son vinos muy fáciles de beber y en su mayoría elaborados sin más pretensión que esa, la de su disfrute en cualquier momento del día.

Este "Trio 2013" como la gran mayoría de vinos tintos de la región es un vino limpio, y en el que en copa apreciaremos su ligereza, que se pone de manifiesto en una capa muy baja. Esa baja coloración es precisamente una de las características principales de las variedades de uva con que se elaboran los vinos en esta Apelación.

La nariz empieza algo cerrada, pero ello es algo que suele suceder en vinos con poco contenido en sulfitos como es éste. Cuando tras una buena aireación en copa el vino se abre, nos muestra un buen contenido de fruta roja, sándalo y notas de hierba recién cortada. Es un perfil frutal, juvenil y fresco el que nos muestra la nariz.

La boca viene marcada por la ligereza del vino, lo cual no está reñido con cierta untuosidad en su evolución, y un final que nos recuerda una sensación frutal, fresa y balsámica. Quizás, de entre los vinos tintos del Jura que he podido probar éste anda algo corto de sapidez, y el recuerdo en boca que nos deja apenas se mantiene unos segundos.

Conclusión y maridaje. Su facilidad de trago, ligereza y delicadeza hacen de estos vinos aptos para un copeo previo a una comida, para un aperitivo con embutidos, o para platos de carne blanca como el pollo o el conejo.

Es además un tipo de vino muy apropiado para todos aquellos bebedores que prefieren un vino blanco a un tinto  porque no toleran la mayor corpulencia y tanicidad de los segundos.



 

sábado, 11 de junio de 2016

ALASTRO 2011, vino de Sicilia


Elaborador/Bodega:  Planeta  (http://planeta.it)
Variedades: Grecánico (95%), Fiano (5%)
Grado alcohólico: 12,5%
Precio orientativo: 13  €
Denominación de Origen: IGT Sicilia


Datos sobre la elaboración: El viñedo se sitúa a unos 250 metros sobre el nivel del mar en la zona de Menfi y Sambuca de la isla (orientación suroeste), lo que permite una maduración de la uva de forma algo más lenta y progresiva. La fermentación tiene lugar en depósitos de acero inoxidable con sus lías durante 6 meses. Posteriormente el vino  envejece en fudres de acacia durante 6 meses.

Las añadas posteriores a este 2011, se elaboran sobre la base de la variedad Grecánico, pero hay una pequeña proporción de Sauvignon blanc y de Grillo.
 

No me suele pasar, pero en ocasiones he de reformular mis catas. Catar un vino requiere de un cierto tiempo si quieres hacerlo a conciencia, y además poniendo todos tus sentidos a trabajar para ello. Si no es así, pasan cosas como la que me pasó con este vino en el que hice una primera valoración algo "floja", pero que después tuve que corregir al alza al ir recatando el vino con lo que me había sobrado el día que abrí esta botella.
 
Su puesta en escena es espectacular, ya que se nos presenta en la copa como un vino deslumbrante, limpio, de un color amarillo limón intenso, realmente muy atractivo.  Lágrima abundante, incolora, gruesa y de caída lenta.
 
Si metemos la nariz en la copa y vamos dándole al vino cierto tiempo para que respire, percibimos su complejidad, su diversidad de notas. Es una nariz fragante, delicada, con aromas de flores blancas, alguna punta cítrica, y toques de resina de pino, inicialmente. Con posterioridad aparecen las notas más maduras, de membrillo, melón, orejones, y una sutil madera vieja que envuelve el conjunto.
 
Lo importante de un vino siempre es su boca, lo que nos transmite cuando lo bebemos, y este es un vino muy completo que no deja indiferente. Es muy voluminoso pero de tacto sedoso, intenso y sabroso a partes iguales, y cuenta con una acidez estupenda que como sabemos hace menos pesados a los vinos, y les da potencial de envejecimiento. En este caso, por ejemplo, pienso que este Alastro 2011 puede consumirse en los próximos 2-3 años sin problemas.

Cuando un vino tiene un paso por boca que nos acaricia el paladar, mantiene una acidez muy presente pero de aquellas bien puestas - de las que no nos obligan a hacer muecas raras -,  nos invita a la salivación, y nos deleita con una profundidad y sabor persistente ...sin duda es que se trata de un buen vino.
 
Complejidad, untuosidad, mineralidad, frescura, y un buen precio.  Todo esto y mucho más tiene este Alastro 2011.



martes, 17 de mayo de 2016

"SASSERRA", un vino blanco con mucho recorrido

Elaborador/Bodega:  Vega de Ribes (http://vegaderibes.wix.com/vegaderibes#!inici/c1vm6)
Variedades: Malvasía de Sigtes 100%
Grado alcohólico: 13,5%
Precio orientativo: 10 € (añada 2012) y 20 € (añada 2006)
Denominación de Origen: DO Penedés


 
  

Nota de Cata
 
En esta ardua tarea de la cata....procuro siempre ir probando cosas distintas, variedades poco conocidas, elaboraciones novedosas, productores pequeños. Sin embargo he de reconocer que de este Sasserra compré 4 botellas, de las que he ido dando cuenta en los últimos meses. ¿Porqué? Pues simple y llanamente porque este es un vino BBB, bueno, muy bebible y barato.

Os invito a que si lo encontráis en alguna tienda especializada - no lo vais a ver en un lineal de supermercado - os hagáis con una botella. Podéis adquirirlo, por ejemplo,  en una de mis tiendas de referencia, el Celler Castañé, en Argentona.

Vamos a lo importante. La nota de cata se refiere a dos añadas distintas, la 2012 y la 2006, lo que nos da ya una idea clara de que estamos frente a un vino que podríamos calificar como vino de guarda. Se trata de un blanco de color intenso, un amarillo limón con reflejos color oro nuevo. Nos recibe con una nariz franca, intensa, perfumada pero sin avasallar, y con alguna nota de madera vieja envinada. Obviamente, en la añada 2006, el perfil aromático se ha enriquecido, ha madurado, y se aprecian claramente notas de membrillo, chocolate blanco y algo de piel de limón. En ambas añadas, cuando el vino se abre, nos deja también una nota refrescante y balsámica.

En boca destaca su untuosidad inicial y a medida que el vino transita por ella va demostrándonos su grandeza, su gran sapidez, una mezcla de frutas blancas maduras y hierbas balsámicas, y una acidez vibrante que en la añada 2012 presagia que podemos reservar esta botella algunos años más. Prueba evidente de ese potencial es la añada 2006, en la que la acidez sigue presente, pero el vino ha ganado en concentración, especialmente en un toque salino y mineral francamente perceptible e interesante.

Ambas añadas son, eso sí, larguísimas en boca, aspecto para mi fundamental en un vino y que sólo encontramos en grandes vinos como sin duda es este Sasserra.

El precio me parece otro de los elementos clave también en este vino; si ya la añada 2012 sale por menos de 10 es un lujo poder tomar un vino con ya casi 10 años en botella por solamente 20 €. Tengamos en cuenta que los grandes vinos de guarda se "pagan" y generalmente son consumidos por gente que tiene muchos posibles o/y  una buena bodega donde almacenar todos esos caldos a los que hay que darles 10 o 15 años de tiempo para apreciarlos en su plenitud (hablo de Oportos, muchos Burdeos y vinos de la Toscana, que requieren un redondeo en botella considerable). Evidentemente no podemos comparar este Sasserra con esos reconocidísimos vinos, pero sí me sirve como ejemplo para ilustrar que estamos ante un gran vino del que podemos tomar una añada 2006 sin que ello suponga un gran estrago en nuestra economía.



 

domingo, 24 de abril de 2016

"CHÂTEAU PAQUITA 2014".. no hay palabras..

Elaborador/Bodega: Sistema Vinari (http://www.sistemavinari.com/)
Variedades: Callet (45%), Mantonegro (30%), Monastrell (25%)
Grado alcohólico: 12,5%
Precio orientativo: 18 €
Denominación de Origen: No tiene


Datos sobre la elaboración: Eloi Cedó, el creador de este vino, lo elabora en Mallorca a partir de las variedades antes mencionadas siguiendo algunos principios de la viticultura biodinámica. Este vino en concreto, se elabora de forma natural, sin adición de sulfuroso.  La vinificación se divide en dos partes, dado que la Callet y Mantonegro fermentan en depósitos de acero inoxidable alrededor de un mes, mientras que por otro lado, la Monastrell, hace una maceración carbónica. El vino, ya ensamblado, pasa 6 meses en barricas de roble, y tras su estabilización, unos meses en botella antes de su salida al mercado.

  

Nota de Cata

Cada vez disfruto más bebiendo vinos como éste; vinos frescos, de medio cuerpo, nada pesados, que se beben solos.  Son vinos que muestran una complejidad y unos matices comparables a esos grandes vinos de largas crianzas, pero en los que cuando vamos a tomar la copa la vemos siempre vacía y hay que volver a llenarla...una y otra vez...hasta que caes en la cuenta de que te has bebido la botella.

Este Château Paquita es un ejemplo de estos vinazos. De media capa, buena aromática, con notas de fruta roja recién cogida, algo de especias, y unas notas de sándalo que lo hacen muy atractivo a la nariz. En boca como ya he dicho es un vino de medio cuerpo...!!pero qué medio cuerpo!!. Sutil tanicidad, buena acidez, volumen y una sensación sápida que se mantiene largo tiempo en boca. En definitiva, tiene de todo, y lo tiene en su justa medida, algo que diferencia a los vinos corrientes de los grandes vinos.

Para quitarse el sombrero....



sábado, 9 de abril de 2016

COMER Y BEBER EN JEREZ


El lunes y martes pasado estuve en Jerez haciendo el curso de "Sumiller especializado en vinos de Jerez", del que hablaré en otro artículo. No quería desaprovechar la oportunidad para hacer un pequeño comentario sobre un par de sitios muy recomendables en Jerez donde comer, tapear, o simplemente tomar unos vinos, como son el "Tabanco El Pasaje" y el "Restaurante Albalá"
 
Aterricé en Jerez a eso de las 5 de la tarde del domingo día 3 de Abril. Había estado allí antes, aunque lo hice en mi propio coche, así que esta vez pude comprobar que desde el aire Jerez es un mosaico compuesto por retales de tierra de distintos colores. Me sorprendió especialmente ver que muchas de esas piezas del puzle eran verdes, de distintas tonalidades, junto a  blancas de las tierras albarizas  - que ya esperaba - y las rojizas y marronáceas de las zonas más arcillosas.
 
Ya callejeando por la ciudad, Jerez me recibe como cualquier otra ciudad en una tarde de domingo, solitaria en muchos de sus barrios, y con muchos de sus establecimientos cerrados a cal y canto. Camino y camino, descubro plazas que no había visto, y sobre todo me embriago con ese perfume de flor de azahar que domina el ambiente, que proviene de los naranjos plantados en muchas de las calles de la ciudad.
 
Llevaba una idea de los sitios que debía visitar para comer ya que antes de viajar había estado consultando en internet y haciendo mi particular selección. En la práctica, el escaso tiempo que me dejó el curso, solo me permitió visitar los dos antes citados, y el resto quedarán para una próxima ocasión. Así que vamos a ello:
 
Tabanco el Pasaje.  Era mi primera opción, todo hay que decirlo, aunque en la práctica se convirtió en la única porque en mi paseo de la tarde pasé por delante de otros de los Tabancos que hay en la ciudad y el domingo estaban prácticamente todos cerrados.
 
Los Tabancos son unos establecimientos que últimamente están resurgiendo en Jerez, donde se despachan vinos a copas, y se pueden tomar tapas, a menudo con baile o cante flamenco en directo. El nombre de este tipo de locales viene porque en sus inicios, allá por los años 20, se vendía también tabaco.
 
El Tabanco el Pasaje, es el más antiguo - data de 1925 - y además, es el único de todos ellos que ha permanecido siempre abierto. Su nombre se debe a que tiene dos puertas, que comunican dos calles paralelas, a modo de pasaje.
En el Tabanco el Pasaje el tiempo parece haberse detenido; la barra es la original de su apertura, de madera maciza en la que hay incluso una pequeña ranura por la que antiguamente los clientes introducían las monedas para pagar. Tal era la concurrencia allí que los camareros no perdían el tiempo ni para abrir y cerrar la caja. La decoración como veis en las fotos es también muy auténtica, con fotos de folclóricas, carteles del mundo taurino, etc.
 
Cada noche, a eso de las 21 horas, se ofrece un pequeño espectáculo de flamenco, con guitarra y cante, que unido a los vinos que allí se sirven, nada más y nada menos que procedentes de la Bodega Maestro Sierra, hace que este sea un sitio mágico. Se sirven vinos a granel de dicha bodega (finos, amontillados, olorosos) a precios irrisorios  - entre 1- 1,50 el vaso -, pero también hay manzanillas, cervezas, y otros vinos de la zona.
 
Para llevarnos a la boca, porque no sólo de vino vive el hombre, hay muchas tapas, en su mayoría frías: mojama, queso curado, queso con membrillo, morcilla, chorizo, y alguna caliente, como alcachofas con jamón o lomo al oloroso.
 
Si estás en la barra tu cuenta la llevan apuntando lo que tomas con tiza, como puede verse también en las fotos. Sinceramente, es un lugar auténtico y que no hay que perderse.
 
 
 
Restaurante Albalá. Había oído hablar muy bien de este sitio, y la verdad es que cumplió sobradamente con las expectativas. Bien es cierto que lo visité el lunes, después de un día intenso de curso que acabó a eso de las 21:30 horas, así que pasé por el Albalá a tomar una cenita ligera que es lo que me pedía el cuerpo.
 
Albalá es uno de esos restaurantes de corte moderno que hay hoy en día; quiero decir con ello que me parece un restaurante donde se cuida y mucho el producto y la cocina, pero donde el escenario no es el de un restaurante clásico. Hay mesas dispuestas a lo largo de las paredes del restaurante, y unas largas barras altas en la parte central en las que se puede tomar una copa de vino (la carta es muy extensa, especialmente en vinos de Jerez a copas), o también comer o cenar, de una forma algo más informal.
 
Los precios considero que son ajustados a la materia prima que el restaurante nos ofrece y a la elaboración de los platos. En mi caso cené una ensalada de mini hojas con aliño thai, langostinos con harissa, wakame y frutos secos, y una tapa de cochinita pibil y cebolla roja sobre pan de cristal. Para acompañar esto, y especialmente la cochinita pibil, que es un plato con un punto picante, me tomé una copa de Palo Cortado Marqués de Redil, de Bodegas Hidalgo.  La ensalada era ciertamente abundante, y la tapa también era lo suficiente como para rematar un día bastante intenso. Todo por unos 17 €.
 
En definitiva, un sitio al que preferiblemente hay que ir con cierto apetito para poder probar varios de los platos que elabora el chef Israel Ramos. Buen producto, buena ejecución, y un toque de vanguardismo, junto a una extensa carta de vinos a copas. ¿Se puede pedir más?
 

domingo, 13 de marzo de 2016

Vermut LUSTAU, con acento andaluz

No me caracterizo precisamente por seguir demasiado las modas, pero lo cierto es que últimamente en casa nos estamos acostumbrando los fines de semana a hacer el vermutito mientras se hace tiempo para tener la comida lista. No se si es o no una costumbre demasiado sana, ni tampoco si realmente sirve para abrirme el apetito, porque la gracia del vermut, su toque amargo, tiene como finalidad la de incitarnos a comer, aunque lo cierto es que particularmente me encanta.
 
Precisamente ayer fui a comprar algunos vinos para reponer mi pequeña y últimamente desierta vinoteca y metí en el cestillo mi vermut de cabecera, el que nos gusta en casa. Cuando ya estaba en caja pregunté a Jordi (Vinacoteca) qué tal estaba el vermut  de Lustau que había visto en la estantería; su respuesta fue, "está tremendo, y pese a ser un vermut puede tomarse con quesos azules al final de una comida, por su dulzor".
 
Así que me decidí a probarlo y cambié mi botella del vermut de siempre por este nuevo vermut que sacó al mercado Lustau en diciembre pasado. No me equivoqué, como tampoco lo harán aquellas personas a quienes les guste el vermut de buen trago, fácil, goloso y con su punto justo de amargor.
 
Lustau es un vermut al estilo tradicional español; quien pretenda buscar esos amargos de los vermuts italianos y franceses que te transforman el rostro cuando los metemos en boca,  va errado. El Vermut Lustau es todo lo contrario, un aperitivo goloso, agradable, muy untuoso en su paso por  boca, y un final con su amargo justo. Percibimos esas notas de bodega vieja propias de los vinos de Jerez, junto a los dátiles y los higos que aportan el dulzor al vermut, y nos deja en la boca un recuerdo profundo a regaliz negra.
 
La idea de esta bodega andaluza de elaborar un vermut me parece interesantísima; se elabora con genciana, piel de naranja y 10 botánicos más que como sucede en estos casos son "secretos". Estos botánicos se maceran individualmente con el vino y he aquí la curiosidad del vermut... el vino empleado no es uno sino dos y qué vinos!!  Lustau elabora este vermut con un vino seco, un amontillado, y uno dulce, un Pedro Ximénez, ambos con unos 10 años de vejez.
 
Generalmente el vermut se ha elaborado siempre con vinos de "menor calidad", o dicho de otro modo, con vinos a granel, ya que su carácter quedaba mitigado al infusionarse con decenas de plantas, especias y raíces. A este vino, junto a los botánicos, se le encabezaba con alcohol vínico.  En este caso, partimos de un vino base de gran calidad, un amontillado con 10 años de crianza, y un vino dulce de Pedro Ximénez, ambos de una de las bodegas  de referencia de la DO Jerez-Xerés-Sherry y que tienen como característica que ya son vinos encabezados - con lo que el alcohol ya está más que integrado-.

¿El resultado? Una maravilla..aunque algo peligroso, porque entra demasiado bien...
 

domingo, 6 de marzo de 2016

VINOS ATLÁNTICOS en Simplesmente Vinhos

Este fin de semana (5 y 6 de marzo) se han celebrado en el barrio del Poble Nou un par de ferias para los vinófilos: Vins Nus y Simplesmente Vinhos. Me pasé por la segunda, dedicada casi en su totalidad a los vinos atlánticos, donde mayoritariamente había productores portugueses y un par de bodegas de Galicia (concretamente de la zona de Rías Baixas y de la Ribera Sacra). Como digo la práctica totalidad eran vinos de corte atlántico, pero también hubo alguna grata sorpresa como el descubrimiento de una bodega de la DO Manchuela de la que luego hablaré, que fue invitada al evento por la organización.
 
El día era ideal, domingo, tiempo fresco pero con un precioso cielo despejado, y el espacio lo suficientemente amplio para albergar el total de 20 bodegas allí presentes. La feria muestra una representación de lo que son los vinos atlánticos y aquí podemos entrar en el eterno debate de si éstos son más o menos comerciales hoy en día, o mejor dicho, si se trata de vinos que gustan a un amplio sector del público.
 
Empecemos por centrar la cuestión; ¿Qué son los vinos atlánticos? Pues en una primera aproximación, la que de entrada cualquiera podría dar, diríamos que son aquellos que tienen cierta influencia oceánica. Ciertamente, así es, aunque ello no implique necesariamente que estemos ante vinos procedentes de viñedos plantados cerca del mar, ya que la influencia de una masa de agua tan grande se adentra y muestra sus efectos también tierra adentro.
 
Estos vinos atlánticos son para mí vinos con unas acideces más que evidentes, frescos, verticales en el caso de los blancos, y en cuanto a los tintos, son vinos que acostumbran a ser de medio cuerpo, graduaciones no demasiado elevadas (entre 12 - 13% de alcohol, con sus excepciones) también con buena acidez y fácilmente bebibles.
 
Generalmente esta frescura en los vinos los hace más bebibles y al menos para quienes nos movemos un poco en este mundillo son vinos que cada vez tienen más seguidores. La tendencia se encamina hoy hacia los vinos menos alcohólicos, menos pesados, que nos permitan disfrutar de una buena comida sin luego caer rendido en los brazos de Morfeo...
 
Hecha esta pequeña introducción paso a continuación a hacer un apunte de los vinos que más llamaron mi atención; apunte breve, como veréis porque mi paso por la feria fue corto, aunque siempre se aprenden cosas en estos lugares en los que puedes directamente hablar con el bodeguero o el enólogo de turno.
 
1.- Bodega Nanclares. Trabaja en su práctica totalidad en viñedo ecológico, es una bodega de pequeño volumen y según me explicaron en el tratamiento de la viña usan compost elaborado a partir de algas que recogen del mar. Los vinos no hacen maloláctica y los que pasan por barrica lo hacen en botas muy viejas que aportan ya poca cosa al vino (son barricas de 10-12 años). Me gustó el "Soverribas 2012", un vino de albariño de finca, con viñedo plantado en suelos arcillosos. Buen volumen y acidez interesante, presente pero sin ser abrumadora.
 
2.- Bodegas Ponce. Como comentaba al principio de este artículo, es una bodega invitada por la organización, aunque el perfil de sus vinos nada tiene que ver con el resto. La Bodega saca sus vinos bajo la DO Manchuela y me parecieron ciertamente muy interesantes.  Todos los vinos tienen un paso por madera, entre 7-10 meses, y siempre en barricas viejas grandes (600 l) o en fudres de unos 4000 l. El viñedo está diseminado en distintas parcelas con diferentes tipos de suelo (calcáreo, granítico, rocoso), lo que aprovechan para elaborar distintos vinos que marquen precisamente ese "terroir".
 
Trabajan con 2 variedades: la Albilla, variedad blanca que según me comentaron es ancestral en la zona y que nada tiene que ver con la uva Albillo - que mayoritariamente encontramos en la zona centro peninsular-, y la Bobal, con la que elaboran tintos monovarietales. El blanco "Reto 2013" me pareció un vino muy interesante, la barrica muy bien integrada con una parte láctica en boca muy agradable y una acidez que permitirá todavía unos años de guarda. Del mismo vino, probé la añada 2015, recién embotellada, y quizás por ese motivo, me pareció algo corto y vacío en boca, e incluso algo justo de acidez. La evolución en botella por tanto, parece que es necesaria.
 
Los tintos de "bobal" me sorprendieron porque lo que de esta variedad había catado hasta el momento nunca me apasionó. Muy frutal y bebible el "Clos Lojen 2015", y muy interesante el "La Casilla 2014", goloso, mineral y con un equilibrio soberbio entre el tanino y la acidez. Precisamente tenia en mi memoria de variedad bobal unos vinos con una acidez fuera de sitio y poco agradables en general, pero los de esta bodega han conseguido modificar esa sensación previa que llevaba.
 
3.- Bodega Prádio. Anclados en la Ribera Sacra, esta bodega sí es fiel representante de los vinos atlánticos. Muy interesante el rosado de lágrima elaborado a partir de la variedad Mencía, que encontré muy frutal pero sin la golosidad de esos rosados facilitos que mayoritariamente encontramos en el mercado, y con un volumen  y untuosidad en boca muy agradable.
 
El rosado había puesto el listón muy alto, pero el resto de vinos estaban a la altura. Destacaré concretamente 2 monovarietales de Merenzao y Brancellao, añada 2014, con la expresividad típica de un vino atlántico: ligeros, buena nariz, frescura y elegancia en boca. Ambos son vinos con un paso de 12 meses por barricas, pero siempre barrica vieja que no aporta al vino más que una nota de elegancia y algo de estructura en boca. La variedad Merenzao según me indicó la persona de la bodega es la misma que la Trousseau, con la que se elaboran tintos en la zona francesa del Jura, aunque posteriormente en san  Google  he visto que recibe también otras denominaciones como "Baboso negro" o "Bastardo", variedad que bajo estos nombres encontramos también en los vinos Canarios.
 
4.- Tiago Teles. Entrando ya en los vinos portugueses, me sorprendió esta bodega de la zona de Bairrada, ubicada al norte, ligeramente por debajo del Douro.  Probé dos vinos: el "Maria da Graça 2014", elaborado con Alfrocheiro y Alicante Bouschet (90 y 10% respectivamente), con una frescura muy marcada, en la que precisamente ese 10% de la Alicante Bouschet aporta algo de tanino y la verticalidad al vino.
 
Muy bueno también el segundo vino "Gilda 2013", a partir de 3 variedades (Tinta Barroca, Merlot y Tinta Cao). La uva se prensa y fermenta toda junta, y el vino resultante tiene un paso por barrica vieja. Pude probar una muestra de depósito del que será el Gilda 2015 y estaba ya en su punto para consumir.
 
5.- Bodega Mapa. Antes del retiro tuve la suerte de poder probar los vinos de esta bodega del Douro. En primer lugar probé un "Mapa Moscatel", interesantísimo, a partir de la variedad Moscatel gallega elaborado sobre lías; un vino seco muy aromático y una boca sutil, acidez vibrante, y nada pesado, cosa que es muy difícil de conseguir con una variedad de la familia de la Moscatel.
 
El "Vinha dos País 2014" es un vino blanco excepcional, elaborado con Rabigato, Viosinho, Arinto , Gouveio y Codega do Larinho. 
Amplio, graso, con una nota golosa y láctica aportada por el año en barrica usada en el que se cría el vino, y una acidez notable que envuelve todo el conjunto. Un vino muy gastronómico.
 
Por último, el "Mapa" tinto es un vino de corte elaborado a partir de 4 variedades (Touriga Nacional, Touriga Francesa, Tinta Cao y Souson), con una buena acidez, intenso pero delicado al tiempo y muy largo en boca. Un tinto poco convencional si lo comparamos con otros del Douro que he podido probar, donde hay mucha extracción, mucho tanino y estructura.
 
En definitiva, una feria muy interesante. El año que viene habrá que ir con algo más de tiempo...
 
 

domingo, 28 de febrero de 2016

"VINYES SINGULARS", una bodega "auténtica"

Acompañado de dos buenos amigos y compañeros de vinos, visité Vinyes Singulars (Cal Batlle Viticultors) el pasado viernes 19 de febrero. La bodega está en Pacs del Penedés. 
 
Si bien el Penedés no es una de mis zonas preferidas en cuanto a vinos se refiere, sí hay que valorar que se trata de una zona con una larga tradición vitivinícola y  donde, por tanto, hay infinidad de bodegas que visitar a unos pocos kilómetros de la ciudad de Barcelona.
 
Ignasi, quien actualmente lleva las riendas de la finca, que no únicamente se dedica a producir vino, fue un perfecto Cicerone.  Haciendo un poco de historia y para centrar la visita nos indicó que la finca lleva explotándose desde aproximadamente el año 1400, y que de hecho de las 120 Ha. que comprende, tan sólo 34 están dedicadas a la vid.
 
Su familia, y esto es lo relevante en mi opinión, se dedica a la agricultura. Son "payeses", vamos...y cultivan patatas, cebollas, tienen olivos, almendros, etc. Un oficio, el de agricultor, que no solamente es muy digno, sino además fundamental en nuestras vidas y que se está perdiendo sin remedio. Digo esto porque quienes están detrás de esta Bodega no son, por tanto, viticultores al uso. Son principalmente agricultores y de ahí ya podréis deducir que tipología de vinos son los que elaboran.
 
Sigo con más datos; de las 34 ha. de viñedo, el 90% de la uva recogida se vende a otros productores - como podéis imaginar en la zona en la que está enclavada la bodega, principalmente se trata de grandes productores de Cava -. El 10% restante es el que ellos emplean en elaborar sus propios vinos, siempre  a partir de variedades autóctonas (Macabeo, Xarel.lo, Xarel.lo Vermell, Monastrell, Sumoll, Malvasía de Sitges, Parellada). De uvas foráneas, por poner un ejemplo, sólo 1 ha. está plantada con Merlot.
 
El paseo por la viña fue estupendo. La finca tiene diversas parcelas ubicadas dentro de la misma zona aunque algunas algo retiradas. Algunas de ellas son de viña vieja, de más de 60 años (esencialmente de Macabeo), y otras de viña joven que han plantado hace menos de 10 años. Como podéis ver en las fotos, esas cepas en vaso que parecen querer salir del suelo para darse a conocer son espectaculares; me sorprendió especialmente el tamaño de alguna de ellas. Ignasi nos comentó que entre otras cosas el sistema de poda influye notablemente en esta cuestión.
 
Como también podéis ver en las fotos, algo particular de este viñedo son unas excavaciones que existen bajo el mismo. Y es que estas parcelas sirvieron durante la guerra civil como aeródromo republicano y se excavaron allí estos pequeños refugios antiaéreos donde podían esconderse el piloto, el mecánico del avión y el artillero. Hoy día, sirven para el reposo y crianza de los espumosos ancestrales que elabora la bodega.
 
La primera vendimia en serio de la bodega fue la del 2012, hace 4 días como aquel que dice, sin embargo he de decir que probé bastantes de sus vinos naturales, y están simple y llanamente riquísimos. No hay en ellos ni rastro de esas aromáticas y sensaciones de boca algo desagradables que en inicio encontramos en los vinos naturales. Son vinos naturales, pero bien hechos.
 
El trabajo en bodega es también como sabemos fundamental a la hora de hacer vinos. Su filosofía es tanto en los vinos naturales como en el resto de los vinos que elaboran, la mínima intervención en el vino. Se emplean siempre levaduras autóctonas y las parcelas se suelen vinificar separadamente.
 
Siguiendo con la filosofía de quienes dirigen la bodega, todo lo que se emplea en la crianza de los vinos es producto de proximidad. Así por ejemplo, las barricas de crianza las hace un artesano de la zona; son de gran tamaño y de castaño, porque se busca una mayor oxidación y en cambio poco aporte de madera al vino. Esas características las reúne el castaño. 


Por otro lado, algunos de sus vinos hacen una crianza en ánforas, por supuesto, elaboradas por una persona de los pueblos aledaños, a partir de arcilla y otros materiales de la zona. Estas ánforas tienen una capacidad de 300 litros y se sellan con cera de abeja.
 
Tras el paseo por algunas parcelas, y la visita de la pequeña bodega, pasamos a la degustación de algunos vinos. De los que veis en la foto, probamos 4, y otros 2 que no aparecen en la foto.
 
En primer lugar un Cava, monovarietal de Xarel.lo, con 12 meses en rima:  el "609". El nombre viene del número de cosechas que a partir del año 1400, en que se empezó a trabajar la finca, han pasado hasta el 2014, año de elaboración de este espumoso. Es un cava de viña joven, pero con un perfil muy distinto a la mayoría de cavas que tomamos, porque aquí hay mucha madurez, mucha fruta blanca. La bodega nos explicó Ignasi apuesta por vinos que sean para tomar ya, y no busca ni largas crianzas ni vinos que tengan una gran evolución en el tiempo. Por ello, la uva se recoge ya con un cierto grado de madurez, cosa no habitual en la mayoría de cavas.

El segundo vino fue un espumoso ancestral de Macabeo y Xarel.lo, ambos de viña vieja. Su nombre "Elemental", con algo de aromas herbáceos en nariz, resinas, y gominolas. En boca muy frutal aunque con algo más de nervio que el anterior.

Pasamos a un rosado, también espumoso, en este caso un ancestral de Macabeo, Xarel.lo, y Monastrell. Su nombre "Al Rosa que l'amor s'hi posa". Un vino de un precioso color rubí a la vista, con cierto tanino en boca y fruta roja (granada, fresas). Un vino espumoso sumamente bebible por ejemplo mientras preparamos la comida o en un aperitivo.

El "Macabeu 2015" está todavía por acabar, pero lo que probamos está espectacular. Es un vino tranquilo de macabeo, sin sulfurosos añadidos, y que fermenta en barrica de castaño, donde también hace una crianza de alrededor de 5 meses. Floral, con mucha intensidad en boca y un final algo mineral. Fascinante.

Por si esto no fuese poco, probamos una prueba de un vino joven de Monastrell del que solo tienen 70 botellas y que se están planteando en el futuro sacar al mercado si tienen suficiente excedente de esa variedad. El vino resultó maravilloso, uno de esos vinos frutales, redonditos y de los que sin darte cuenta te acabas bebiendo la botella.

El remate fue otro espumoso ancestral, en este caso un producto nuevo de la Bodega que saldrá en breve al mercado y que probablemente aparezca con el nombre de"Toma castanya". El nombre le va que ni pintado porque el vino (un monovarietal de Xarel.lo) fermenta en barrica de castaño...y puedo dar fe de que será todo un bombazo!!.

Por si alguien está interesado, la mayoría de los vinos de Cal Batlle Viticultors los podéis encontrar en Celler Castañé, de Argentona. 
 


martes, 2 de febrero de 2016

LA IMPORTANCIA DE LA COPA

Desde que decidí sacar a la luz este Blog, tuve en mente escribir unas pocas líneas dedicadas a la importancia, para mi esencial, que tiene la copa en el servicio del vino.
 
Puede parecer algo sibarita, algo exclusivo,  el disponer de una copa mínimamente adecuada (un tamaño correcto, por supuesto de cristal, con una altura de pie ajustada, y un borde no excesivamente grueso), ayuda y mucho a que podamos disfrutar de una buena botella de vino. Por el contario, un "recipiente" no adecuado, dejará al mejor vino en una versión mediocre.
 
Sé que probablemente para aquellas personas no aficionadas al vino, y que lo beben ocasionalmente, esto que acabo de decir les sonará raro, y lo asociarán a una suerte de esnobismo y elitismo, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, la prueba de que ello no es así, es realmente sencilla y cada uno de nosotros puede hacerla en su propia casa; basta con probar un mismo vino en distintos tipos de copa, y si incluimos entre esos continentes el típico vaso de vidrio en el que bebemos el agua a diario, apreciaremos claramente la diferencia. Llevando el tema al extremo, podríamos pensar que un gran Burdeos, un buen Rioja o un Priorat, podríamos tomárnoslo también servido en un plato.... o directamente "a morro" de la propia botella ¿por qué no?
 
De hecho esta última reflexión me lleva a traer a colación la polémica desatada hace cosa de unos meses por el cocinero "estrella" David Muñoz, del restaurante DiverXO, que creo que ya ha puesto en práctica en dicho restaurante la idea que anunció de servir el vino en cucharas, o de que los comensales lo beban sorbiendo con pajitas. El ingenio, la osadía, es algo positivo y de hecho, es necesario que gente como este cocinero prueben, innoven, rompan con lo establecido, pero también es cierto que romper moldes por el mero hecho de ser vanguardista no suma nada. No estoy diciendo que la idea no sea buena....habrá que probarla para poder luego criticarla, pero así, de entrada, no parece que sea la forma más adecuada de beber un vino y que se pueda disfrutar del mismo en toda su plenitud, simplemente si  tenemos en cuenta cuestiones químicas (como es por ejemplo la oxidación) o morfológicas (como nos entra en la boca un alimento que ingerimos con cuchara).
 
En realidad cada producto tiene sus normas de consumo y no asociamos estas normas a cuestiones de esnobismo. No hay que seguir ese patrón, por tanto, con el vino; así por ejemplo quien haya tomado una cerveza en una buena copa de cristal sabrá que las sensaciones son radicalmente distintas a si la ingiere en un vaso de plástico de esos que te dan en los campos de futbol o en las fiestas populares.
 
Así que...en definitiva...el contenido es importante sí...pero el continente tiene también gran relevancia a la hora de poder disfrutar del primero.
 
Hace algo más de un año asistí en Terrassa a una jornada en la que un experto de la firma Riedel hablaba precisamente de la importancia de la elección de la copa en el servicio del vino. La sesión consistió, junto a una pequeña introducción teórica, en una cata de varios vinos en distintos tipos de copas (una copa Burdeos, una copa Borgoña, una copa Chardonnay, una copa de las que llamaríamos versátil o de cata, y un vaso de cristal) y los resultados fueron sorprendentes. Obviamente, en función del vino había unas copas que resaltaban más que otras las virtudes del mismo, en boca nos parecían vinos más redondos, más fáciles de beber, aromáticamente se expresaban más y mejor, pero lo que no dejaba lugar a dudas era que fuese cual fuese el vino si lo tomábamos en un vaso de vidrio nos estábamos perdiendo entre un 60-70% de sus cualidades aromáticas y también de sus sensaciones de boca. 

En la introducción teórica, el comercial de Riedel tocó también el tema del plomo en las copas. Hay algunas copas que contienen un pequeño porcentaje de este material pesado - que puede alcanzar alrededor del 24% -, y que esencialmente nos va a aportar dos propiedades: a) por un lado máxima transparencia de la copa y b) por otro lado, la presencia de poros microscópicos en las paredes de cristal de la copa, lo que se asocia a que el vino que se contiene en la misma va a adherirse más a la misma y ello va a permitir una mayor expresividad en boca y en nariz del mismo.
 
A partir de aquí, es cierto que Riedel tiene un catálogo de copas para aburrir...y que no podemos tener en nuestra cristalería 4 o 5 copas de cada uno de los modelos que la marca saca al mercado, porque nuestro bolsillo no nos lo permite...ni seguramente ninguno de nosotros tendrá en casa el espacio que ello requeriría. Sí es conveniente disponer de los 3 o 4 tipos más representativos y que nos van a servir para sacarnos de cualquier apuro, ya que algunas de estas copas pese a estar indicadas para una variedad en concreto o una tipología de vinos, nos va a servir para muchos otros.

Para ir concretando un poco más, pero sin pretender en ningún caso dogmatizar,  yo asignaría para cada estilo de vino un tipo de copa:

1.- Vinos blancos jóvenes, frescos y ácidos. Estarían aquí englobados los vinos blancos que tomamos en el aperitivo, vinos ligeros y elaborados en inoxidable. Mi recomendación sería usar la copa número 3 que de izquierda a derecha encontramos en la fotografía 1. Este es un tipo de copa que podríamos definir como versátil y que nos va a funcionar perfectamente en casi todos los casos.

2.- Vinos blancos con crianza en madera, con largas maceraciones en pieles, y voluminosos en boca. Para estos vinos lo más indicado sería emplear una copa tipo Borgoña (Fotografía 1, copa 1) o alternativamente la copa 2 de la misma fotografía. Estos vinos requieren una copa de cáliz amplio que exprese mejor sus virtudes aromáticas. La mayor estructura y volumen de estos vinos  agradecen también un mayor espacio para evolucionar en copa.

3.- Vinos tintos jóvenes o con crianzas muy cortas, frutales y livianos. Utilizaríamos también una copa tipo Burdeos de tamaño medio, que identificaríamos con la número 3 de la fotografía 1.
4.- Vinos tintos con largas crianzas, muy estructurados y tánicos. Utilizaríamos una copa tipo Burdeos, de tallo corto, cáliz alargado y diámetro medio-amplio (copa 4, fotografía 1). El volumen de la copa va a permitir una buena expresión de todo lo que aromáticamente puede ofrecer el vino. Al tener una caña corta, necesitaremos inclinar fuertemente la cabeza para ingerir el vino, de forma que el mismo va a volcarse a la parte central y final de nuestra boca, resaltando los aspectos más relevantes de esta tipología de vinos.

5.- Vinos dulces y vinos generosos (finos, manzanillas, amontillados). Pese a que lo habitual es la utilización de copas de calibre inferior, tipo catavinos (fotografía 1, copa 5), lo cierto es que estos vinos tienen un perfil aromático y una complejidad en boca que agradecen una copa de mayor tamaño.

Fotografía 2. Copas para vinos espumosos
6.- Espumosos. Los cavas, champagnes y otros espumosos agradecen también copas distintas a la típica copa flauta que vemos en la fotografía 2, de izquierda a derecha en posición 1. Con carácter general, y siguiendo la norma de que la copa amplia permite una mayor expresividad de los vinos más complejos y robustos, debe concluirse que dejaríamos las copas tipo flauta, alargadas y de boca estrecha para los espumosos jóvenes, y emplearíamos para los champagnes y cavas con cierta reserva (reservas y gran reservas) una copa algo más ancha. En caso de duda, una copa versátil (fotografía 1, copa 3) seria perfecta. También la copa 2 de la misma fotografía, con un cáliz algo más redondeado funcionaría bien para estos espumosos de cierta crianza. En ningún caso, emplearemos con los espumosos una copa de boca excesivamente ancha puesto que el carbónico podría escaparse con mayor facilidad.  

 
 

martes, 26 de enero de 2016

MOVIA REBULA 2011




Elaborador/Bodega: Hisa Movia (familia Kristancic)
Variedades: Ribolla 100%
Grado alcohólico: 13%
Precio orientativo: 17 €



Datos sobre la elaboración: El vino se elabora a partir de la variedad "Ribolla", procedente de un viñedo de 65 años. La uva se recoge tardíamente, cuando alcanza cierta sobremaduración. Fermenta en grandes depósitos con levaduras indígenas y en contacto con sus pieles, y sigue todo un proceso sin adicción de azufre, añadiéndose sólo una pequeña cantidad en el momento del embotellado. Una vez fermentado, pasa a barricas de roble de 220 l, donde permanecerá un total de 18 meses. Seguidamente se embotella, sin filtrar.

Otras cuestiones: El viñedo tiene una extensión de 22 ha, ubicadas en la frontera entre Italia y Eslovenia, mayoritariamente con suelos de margas.

  

Nota de Cata

 
He probado vinos eslovenos en algunas ferias a las que he asistido, así como también vinos italianos de la denominación Friuli-Venezia-Giulia, en la que algunos productores, precisamente por compartir esa cercanía geográfica, elaboran sus vinos de la misma forma. Son vinos que una vez que se prueban, te gusten o no, los identificas y los recuerdas, porque tienen una identidad propia en la que es fácil identificar esas particularidades en la elaboración. Hablamos de largas maceraciones con pieles; en ciertos casos,
empleo de vasijas de barro en la fermentación y en la crianza, o en ocasiones,  largas crianzas en fudres de madera de gran tamaño, a veces abiertos, en otras ocasiones no.

Este Movia Rebuda tiene un color subido, de tonalidad ambarina, limpio y brillante pese a que la botella nos indica que se trata de un vino sin filtrar. La vista, pese a no ser un elemento fundamental en la cata de un vino, en este caso ya nos incita a pensar que éste no es un blanco fácil, fresco y frutal.

La nariz es franca, limpia, muy fresca, con notas balsámicas y sobre todo resinosas. Hay un fondo dulzón, de cierta madurez, que nos recuerda a la miel, y a la carne de membrillo y orejones. Si aireamos la copa, se vienen arriba esas notas de frescura, balsámicas de eucaliptus, resina y laurel. Ciertamente el perfil aromático no es el que estamos acostumbrados habitualmente.

La entrada en boca es contundente, untuosa, con personalidad. El vino tiene una acidez muy desbordante, aunque nos deja un final de boca muy intenso y sabroso que rememoramos durante varios minutos en nuestras papilas. Hay estructura, también una calidez bien presente, y un postgusto de albaricoque en compota que aporta ese dulzor y al mismo tiempo esa chispa de una fruta ácida como es esta. El vino casi puede masticarse; podemos percibir esa ligera tanicidad que da en estos blancos la larga maceración con sus pieles.

Si bien en nariz no es tan evidente, la boca si nos muestra un poco ese carácter de vino natural; encontramos una cierta rusticidad en forma de aromas de quitaesmaltes, y una notable presencia del acetaldehído que, sin embargo, no encuentro molesta.

Un vino con carácter, que nos hace salivar y que se aleja un tanto de los vinos que probamos habitualmente.

Conclusión y maridaje. La estructura del vino me lleva a pensar en un vino eminentemente para acompañar una comida, más que para tomar a copas. El otro de sus rasgos principales es su vibrante acidez lo que nos lleva a una buena sintonía con platos grasos, e incluso con algunos que aparentemente están predestinados a un vino tinto. Yo lo he maridado con un "Cap i Pota" y el resultado ha sido más que aceptable.

domingo, 20 de diciembre de 2015

"El Enemigo Cabernet Franc 2011", qué bueno que viniste!!

Elaborador/Bodega: Bodega Aleanna (http://www.enemigowines.com/index.html)
Variedades: Cabernet Franc (92%) y Malbec (8%)
Grado alcohólico: 13,9%
Precio orientativo: 20-25 €


Datos sobre la elaboración: El viñedo se sitúa en Gualtallary (provincia de Mendoza), a una altura de 1.470 m. La vendimia dura aproximadamente 5 semanas, ya que la uva se recoge por fases, escogiendo aquellas bayas que se encuentran en cada momento en su óptima fase de maduración.
 
Una vez hecha la recolección, el vino se mantiene durante 22 días con sus pieles y fermenta con levaduras indígenas durante 28 días. Posteriormente, pasará a barricas de roble francés (20% nuevas) donde permanecerá un total de 16 meses antes de su embotellado.

Otras cuestiones: El viñedo en altura es una de las soluciones que se ofrecen al cambio climático que tenemos ya encima y que sufrimos a diario en nuestras carnes. Argentina puede presumir de tener mucha viña en alturas superiores a los 1.000 m, lo que no es tan común. Esa altura confiere al vino frescura y acidez que dotará al vino de longevidad, pero también lo hará más fácil de beber.
  

Nota de Cata
 
Probé este vino a primeros de noviembre pasado después de hacerme con una botella del mismo en una visita a una distribuidora de Badalona que se dedica de forma especial a los vinos argentinos. Hago este apunte porque a mi este "Enemigo" me pareció todo un vinazo y, seguramente, es muy complicado encontrarlo en tienda ya que parece ser que se destina mayoritariamente a la restauración, especialmente en restaurantes argentinos.

Visualmente es un vino de capa media alta, color cereza picota aunque no demasiado profundo, limpio y brillante.

La nariz es perfumada, de gran intensidad y sumamente agradable. Cada vez que levantamos la copa es como si tuviésemos entre manos un ramito de violetas y pensamientos. El abanico aromático se completa con notas de frutillas rojas de bosque (grosellas, fresa silvestre y mora de zarza).

La aireación y el reposo en copa incrementan esa sutileza aromática, a la que además se añade una nota muy delicada de madera nueva, limpia y franca, que aporta además esos aromas terciarios mentolados y balsámicos que confieren algo de frescura a esa magnífica nariz.

La boca recibe a un vino muy untuoso, pleno, sobrado de fuerza. Este Enemigo es un vino corpulento, con un tanino medio plus bien biselado, que hace que pese a lo dicho no se haga pesado. Su calidez despunta ligeramente, aunque este "pero" no debe empañar lo grande que es este vino, y que se nos muestra al acabar el trago. Es entonces cuando comprobamos que es un vino tremendamente sabroso, que deja anestesiadas nuestras papilas gustativas un largo tiempo con esos agradables recuerdos de fruta negra, especias de grano y un toque mineral  final.

En mi opinión combina a la perfección elegancia y delicadeza por un lado, con la potencia de su estructura en boca. Eso es algo que sólo los grandes vinos tienen y que únicamente la mano de un gran elaborador puede conseguir.

Conclusión y maridaje. Por todos es conocido la maestría de los argentinos en hacer los famosos asados, donde grupos de amigos y familiares se reúnen para dar cuenta de esas magníficas carnes que allí tienen. Obviamente, en estos eventos lo que más apetece tomar es sin duda una copa de buen vino, y nada mejor que un buen vino argentino para acompañar estas carnes.

Lo bueno de este "Enemigo Cabernet Franc" es que combina a la perfección estructura y potencia, con equilibrio en boca y sutileza aromática. Concluyo: me parece uno de los mejores vinos argentinos que he probado, y con un precio más que contenido.

 

domingo, 13 de diciembre de 2015

CATA DE CHAMPAGNES EN "CELLER CASTAÑÉ"

Argentona,  21 horas del día de autos, viernes, 11 de diciembre de 2015.
Lugar: Celler Castañé.
Temperatura exterior....indescriptible, un frío de mil demonios.
 
He ido ya en varias ocasiones al Celler Castañé, donde Montse y Jordi nos proponen regularmente catas diversas en la pequeña localidad de Argentona, para intentar captar parroquianos a esta religión que es el vino.  Ayer, el cartel de la cata prometía, y no defraudó.
 
De la mano de Carles "Carlitus", comercial de la distribuidora Cuveé 3000, los asistentes dimos un pequeño paseo por esa región tan interesante del noreste francés como es la Champaña, sin movernos de la silla.
 
De todos es sabido lo que es el Champagne, un vino espumoso que todos identificamos con lujo, calidad, y sobre todo con precios elevados. El Champagne se elabora por el método tradicional o Champenoise, del mismo modo que el Cava; el método resumidamente consiste en un vino base que una vez fermentado se embotella junto con una pequeña dosis de levaduras para que lleve a cabo una segunda fermentación dentro de la botella, fermentación ésta que puede durar más o menos tiempo dando lugar a los espumosos Jóvenes (9 meses mínimo), Reserva (de 15 meses en adelante) o Gran Reserva (más de 30 meses), en la clasificación que tenemos en la DO Cava. Para los Champagnes, el mínimo de crianza es de 15 meses.
 
Una vez transcurrida esta segunda fermentación las levaduras se extraen y la pequeña pérdida de vino que pueda producirse al realizarse esta operación se repone añadiendo el denominado licor de expedición - que podrá contener o no azúcar, de modo que ello nos llevará a diferenciar distintas tipologías de espumoso en atención al gramaje de azúcar por litro -.
 
Las diferencias entre ambos espumosos - Champagne y Cava - residen en primer lugar en las variedades de uva empleadas y sobre todo en las peculiaridades del "terroir" de uno y otro lugar. Por poner un ejemplo de esto último hay que tener presente que Champagne es la región más septentrional europea donde se elaboran vinos y eso significa que allí las temperaturas medias anuales rondan los 11ºC, mínimo necesario para que la vid pueda llevar a cabo su ciclo vital. Esto implica grandes dificultades para la maduración de la uva y, consiguientemente, elevadas acideces finales en los vinos, que pueden mitigarse de algún modo con el añadido de azúcar al vino, la conocida como "chaptalización"  (algo permitido en Francia, pero no así en España).
 
El terreno es sumamente calizo en Champaña, puesto que se cree que hace millones de años esta zona estaba ocupada por el océano, y al retirarse éste quedaron depositados los restos de conchas de animales marinos que allí habitaban. Este "terroir", por tanto, es otro elemento clave diferenciador.
 
En la AOC Champagne se trabaja esencialmente con uvas de las variedades Pinot Noir, Pinot Meunier (ambas tintas) y Chardonnay. Éstas son las más importantes, pero hay muchas otras, aunque en un porcentaje que sumado no alcanzaría ni un 10% del total: Pinot Blanc, Pinot Gris, Chenin Blanc, Petit Meslier, etc.
 
Por último, señalar que en Champagne las empresas bodegueras pueden ser "Negociants" o "Vignerons". Los primeros suelen ser grandes corporaciones que en muchos casos compran la uva a pequeños agricultores o, incluso, compran el vino base ya elaborado para hacer ellos sus espumosos y ponerlos en el mercado. Por contra, el vigneron sería el pequeño propietario que elabora sus Champagnes a partir de las uvas que el mismo cultiva.
 
Se podría profundizar y mucho en todo lo que es el mundo de los Champagnes, hablando de las diferentes subzonas que existen dentro de la Apelación, de la clasificación de los "Crus", etc, pero el motivo de esta entrada en el Blog no es hacer un exhaustivo tratado sobre estos vinos, sino simplemente un breve comentario acerca de la cata de ayer...así que iré al grano.
 
Cinco fueron los  Champagnes catados:
 
 1.- Dufour "Champ du Clos".
2.- Dufour "La Pulpe et le Grain"
3.- Billecart Salmon - Brut reserve
4.- Larmandier-vernier "Terre de vertus. Non dosé. 1r. Cru"
5.- Billecart Salmón - Brut Rosé
 
   
Y mis impresiones fueron las siguientes:
 
1. Dufour "Champ du Clos". Fantástico Champagne de vigneron, elaborado al 100% a partir de la variedad Pinot Blanc, con aromas muy intensos de bollería, orejones y masa madre. Boca con su buen punto de acidez y algo de especias. Burbuja muy bien integrada y que en boca nos presenta un espumoso muy cremoso. Es un Champagne con parte del vino base fermentado en barricas de roble durante 10 meses, y tras el ensamblaje pasa 36 meses en botella. Para mí uno de los mejores.
 
2.- Dufour "La Pulpe et le Grain". Siendo del mismo elaborador, es un Champagne muy distinto. Para empezar, de un color más profundo. La nariz muy frutal, con madurez y algo de hierba aromática. La boca más estructurada que el primero, más vínico y también con una acidez más vibrante. En este caso la variedad es Pinot Noir, y la crianza es de 24 meses en botella. Muy buen Champagne, aunque a mi modo de ver inferior al primero.
 
3.- Billecart Salmon - Brut reserve. Nos encontramos ante un Champagne que visualmente ya nos recuerda más a la mayoría de nuestros cavas y a muchos Champagnes, de un color amarillo pajizo muy ténue, brillante y limpio. Billecart Salmón es un gran elaborador pero a diferencia de Dufour no es un "vigneron", sino un "negociant". En cata, la nariz me sorprendió por su poca expresividad, pero la boca es ciertamente mejor, cremosa, profunda y equilibrada , apareciendo notas de frutilla roja y notable mineralidad.
 
4.- Larmandier-vernier "Terre de vertus. Non dosé. 1r. Cru". Para mí, junto al primer espumoso, el mejor de la noche. Un Champagne monovarietal de Chardonnay del que nos enamoramos con su nariz madura y de bollería, para pasar a una boca muy amplia y untuosa, que combina la acidez justa con un toque salino final que alarga mucho el trago. A diferencia del resto este es un Champagne "Mil.lesimé", elaborado con vino de una única añada, la 2008. Es también un Champagne de Vigneron.
 
5.- Billecart Salmón - Brut Rosé. Un Champagne rosado muy atractivo visualmente, elaborado a partir de la variedad Pinot Noir. Color salmón de baja intensidad, vínico, estructurado y glicérico en su paso por boca. Un buen rosado aunque su relación calidad precio no me convence (alrededor de los 70 €). Para mi gusto, el más flojito de la noche, aunque tiene también su público, porque sin duda estamos hablando de un gran producto.
 
Así que, ahora que se acercan las fiestas, démosle una oportunidad al Champagne; es un producto fantástico y no siempre a precios desorbitados. Algunos Champagnes de gran calidad no están muy por encima en precio de algunos de los Cavas top que elaboran ciertas bodegas de  la DO Cava o que salen al mercado como espumosos del Penedés.  Yo me decantaría por bodegas pequeñas, y huiría por ejemplo del típico "Moet Chandon" que en mi modesta opinión nada tiene que ver con los Champagnes antes comentados.
 
Salud y burbujas!!