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domingo, 24 de abril de 2016

"CHÂTEAU PAQUITA 2014".. no hay palabras..

Elaborador/Bodega: Sistema Vinari (http://www.sistemavinari.com/)
Variedades: Callet (45%), Mantonegro (30%), Monastrell (25%)
Grado alcohólico: 12,5%
Precio orientativo: 18 €
Denominación de Origen: No tiene


Datos sobre la elaboración: Eloi Cedó, el creador de este vino, lo elabora en Mallorca a partir de las variedades antes mencionadas siguiendo algunos principios de la viticultura biodinámica. Este vino en concreto, se elabora de forma natural, sin adición de sulfuroso.  La vinificación se divide en dos partes, dado que la Callet y Mantonegro fermentan en depósitos de acero inoxidable alrededor de un mes, mientras que por otro lado, la Monastrell, hace una maceración carbónica. El vino, ya ensamblado, pasa 6 meses en barricas de roble, y tras su estabilización, unos meses en botella antes de su salida al mercado.

  

Nota de Cata

Cada vez disfruto más bebiendo vinos como éste; vinos frescos, de medio cuerpo, nada pesados, que se beben solos.  Son vinos que muestran una complejidad y unos matices comparables a esos grandes vinos de largas crianzas, pero en los que cuando vamos a tomar la copa la vemos siempre vacía y hay que volver a llenarla...una y otra vez...hasta que caes en la cuenta de que te has bebido la botella.

Este Château Paquita es un ejemplo de estos vinazos. De media capa, buena aromática, con notas de fruta roja recién cogida, algo de especias, y unas notas de sándalo que lo hacen muy atractivo a la nariz. En boca como ya he dicho es un vino de medio cuerpo...!!pero qué medio cuerpo!!. Sutil tanicidad, buena acidez, volumen y una sensación sápida que se mantiene largo tiempo en boca. En definitiva, tiene de todo, y lo tiene en su justa medida, algo que diferencia a los vinos corrientes de los grandes vinos.

Para quitarse el sombrero....



lunes, 20 de julio de 2015

"RIBEÑO 1995", un veinteañero de la Ribera del Duero

Elaborador/Bodega: Bodegas Rodero, SL
Variedades: Tinta fina
Grado alcohólico: 13%
Precio orientativo: Desconocido
Denominación de Origen: DO Ribera del Duero


Datos sobre la elaboración: Tratándose de un vino del año 1995, del que tengo pocas referencias porque ha sido un obsequio, no puedo ofrecer demasiados datos concretos. Sabemos que la Denominación de Origen Ribera del Duero tiene como variedad de uva emblemática la Tempranillo - en la zona conocida como "tinta fina", si bien actualmente muchas bodegas (y también la que nos ocupa, Bodegas Rodero), añaden pequeños porcentajes de otras variedades como la Cabernet Sauvignon a sus vinos.

Agradezco a la Bodega, con quien me puse en contacto hace unos días vía e-mail, su respuesta. Este Ribeño 1995 es un monovarietal de Tinta fina, y el término "cosecha" que nos indica la etiqueta me confirman desde la bodega que indica que no tiene paso por madera. Este aspecto hace de este vino algo todavía más extraordinario, pues sabemos que la madera, el tanino, le aporta estabilidad y longevidad al vino, además de notas terciarias tanto en nariz como en boca. Todos estos aspectos se deben tener en cuenta a la hora de valorar lo que estamos bebiendo, y simplemente, para mi es un lujo haber disfrutado de este vino joven, con ya 20 años en botella.

 
Otras cuestiones:  La bodega empieza a elaborar sus vinos en el año 1991; en ese momento sus vinos salen al mercado con los nombres de "Ribeño", "Val Ribeño" y "Rodeña". No es hasta el año 1996-1997 que adopta el nombre comercial que hoy día conocemos de "Carmelo Rodero" con el que salen al mercado muchos de sus vinos.

El viñedo  - cuya extensión actual es de unas 120 Ha - se encuentra en Pedrosa de Duero (Burgos) en cotas relativamente altas, entre los 750-850 metros. Hay un clima continental bastante extremo, con temperaturas muy bajas en invierno, pluviosidad en torno a los 400 mm/ año, que marca la vivacidad de esos vinos y su potencial de guarda. Terreno arcilloso en su mayoría, aunque también con cantos rodados, caliza, muy pobres en materia orgánica.

Entrando propiamente en lo que es el análisis del vino, cabe hacer una pequeña mención al manejo del mismo, y en concreto a la mecánica de  apertura de la botella. Generalmente, y más si desconocemos en que condiciones ha estado guardado el vino, es muy probable que el corcho se encuentre ya algo deteriorado y en un estado de conservación tal en que lo más adecuado es el uso de un abridor de láminas.  Así lo he hecho, aunque debo decir que el corcho estaba en tan malas condiciones que solo al introducir la más larga de las láminas ya se intuía lo que iba a pasar...el corcho se deshacía. Con paciencia, sumo cuidado,  y el uso del abridor de lamas primero, y del abridor convencional después, he conseguido destapar la botella sin que ninguna porción del corcho cayese al vino.

Nota de Cata

 
Visualmente es un vino limpio, aunque con un brillo algo apagado, de color pardo intenso y reflejos anaranjados. Es el perfil visual propio de un vino de una añada antigua, y con notable evolución.  Sigue siendo, no obstante,  un vino con cierta profundidad, de capa media-alta. Lágrima incolora, abundante, gruesa y de caída sostenida.

En nariz hay buena intensidad aromática y ciertamente agradable. Notas de madera vieja envinada, encurtidos, algo de acetato de etilo. El reposo en copa y posterior aireación nos traen a la nariz notas de fruta roja en confitura, hierbas aromáticas, balsámicos, y también una paleta de aromas especiados (clavo, pimienta negra de grano).

La boca nos sorprende con un vino todavía vino y bien bebible, con algo menos de estructura de lo que en su día debió tener, pero con una calidez aún presente y una acidez suficiente, si bien en claro declive. A nivel gustativo el vino está fabuloso, hay café, regaliz negra, notas de caramelo quemado y una parte frutal de pasificación y gran dulzor (dátiles, uva pasa) que, salvando las distancias, nos puede recordar  a la boca de un Pedro Ximénez.

El tanino está todavía presente si bien muy redondito y domado a consecuencia de estos muchos años en botella, con lo que, resumiendo, es un vino muy agradable de beber si sabemos comprender esas notas de evolución que evidentemente presenta.


Conclusión y maridaje. Cuando nos enfrentamos a una botella de estas características, con más de 20 años de antigüedad, hay una cierta expectativa por saber cómo va a estar el vino y eso, en si mismo, es ya emocionante.
 
Si una vez abierto  tenemos la suerte de encontramos con un vino todavía vivo, aunque distinto a lo que en su momento álgido debió ser, hay valorar lo que estamos bebiendo. A mi me parece maravilloso poder disfrutar de una botella con una historia detrás, pensando en qué condiciones se elaboró, cómo ha llegado a nuestros días, por cuántas manos habrá pasado, etc, y ver que pese a todo, el vino ha sobrevivido y se ha reservado para darlo todo en el momento de ser abierto. Es beberse una parte de la historia.

A nivel de maridaje estos vinos son también complicados porque hay muchas notas de evolución tanto en nariz como en boca y porque son vinos muy delicados. A mi me parece un vino estupendo para una buena tertulia-sobremesa, o para acompañar una buena tabla de quesos que ponga punto final a una buena comida.

 

domingo, 21 de junio de 2015

"PRICUM ALBARÍN 2012", un pequeño tesoro en Tierra de León

Elaborador/Bodega: Bodega Margón http://www.bodegasmargon.com/
Variedades: Albarín 100%
Grado alcohólico: 13,5%
Precio orientativo: 13,50 €
Denominación de Origen: DO Tierra de León


Datos sobre la elaboración: No es pequeña cosa el saber que detrás de este vino está la mano del gran Raúl Pérez;  poco más de 3.000 botellas anuales se elaboran de este Pricum Albarín Barrica.

La uva se recolecta manualmente y la fermentación tiene lugar en fudres troncocónicos de madera. Posteriormente, una vez fermentado el vino envejece durante 7 meses en depósitos ovales de madera de roble francés.

La variedad Albarín es una de las apuestas por las que la Denominación de Origen ha apostado, juntamente con la Prieto Picudo entre las tintas. Es la Albarín una uva de piel fina, grano mediano, muy aromática y de sabor dulzón. Como aspecto menos positivo se dice de ella que sus vinos van algo justos de estructura en boca pero lo cierto es que la experimentación de los bodegueros de la zona han ido corrigiendo esa característica, bien trabajándola unida a la Verdejo, bien con las crianzas en madera, como en el caso del "Pricum Albarín Barrica".
 

Otras cuestiones: La Bodega Margón tiene 20 Ha de viñedo en la localidad de Pajares de los Oteros (Provincia de León), y elabora vinos blancos, rosados y tintos amparados bajo la DO Tierra de León. Es esta una DO relativamente nueva, reconocida oficialmente en Julio de 2007, y encuadrada en la zona sur de León, con algunos viñedos en las provincias de Valladolid y Zamora.

 La climatología en la zona es muy apta para el cultivo de la vid, ya que hay una buena insolación (unas 2.700 horas de sol al año), un gradiente de temperatura muy elevado entre el día y la noche, y unas precipitaciones anuales moderadas (500 mm/año) que se concentran especialmente en verano y en otoño, facilitando especialmente las de Otoño una buena maduración del fruto.  El invierno tiene temperaturas extremas, pudiéndose alcanzar incluso los -15ºC, razón que esta bodega en concreto ha aprovechado para la elaboración de un vino de hielo (de las variedades Albarín y Verdejo), todavía en fase experimental.
 
  

Nota de Cata

 
Tenía cierta curiosidad en abrir esta botella y desvelar el misterio de una uva para mi  prácticamente desconocida. La variedad Albarín se trabaja también en la zona de Asturias, dónde también se elaboran vinos, pero donde  por climatología imperante hay ciertas dificultades para que el resultado sea en la mayoría de casos satisfactorio.

Ya en copa se aprecia que estamos ante un blanco con cierto carácter, hay intensidad de color (amarillo limón), brillantez y limpidez. Los reflejos son oro nuevo, y presenta una lágrima abundante, de grosor medio y caída rápida.

La nariz es potente y sumamente compleja; inicialmente apreciamos frescura (hierba mojada, anisados, hinojo, balsámicos), pero enseguida el vino se abre hacia un perfil afrutado con gran presencia de fruta blanca muy madura: manzana roja, plátano maduro, pera confitada. Posteriormente aparecen los aromas de la crianza, algo de especia (clavo, pimienta negra en grano) y algo de canela en polvo.

La aireación de la copa vuelve a devolvernos a la parte frutal del vino; la manzana en su estado puro se nos manifiesta con un aroma que me recuerda a la sidra, y algo de piel de cítricos.  En definitiva, un vino con buena intensidad aromática y notable complejidad.

La boca es muy golosa y untuosa; se combina a la perfección la calidez con la vivacidad propia del varietal. Su estructura no es la propia de un blanco, pero me resulta fácil de beber; tiene un tanino medio pero muy redondo, que en ningún momento se descontrola ni muestra aristas. Como presagia su nariz, el vino es una explosión frutal en boca (manzana roja madura) y a ello se le suma  un final  mineral que lo hace muy agradable al trago.


Conclusión y maridaje. No es necesario ser un experto catador para darse cuenta cuando estamos ante un gran vino. La prueba de fuego suele ser si la botella se acaba o no y con qué ritmo. Este "Pricum Albarín 2012" sin duda es un vinazo, aunque parte con el hándicap de ser una variedad prácticamente desconocida para el público general - la Albarín - y de una Denominación de Origen  - DO Tierra de León -, de la que podríamos decir tres cuartos de lo mismo. Esa es la grandeza de un vino como éste...nadie espera encontrarse lo que hay dentro de la botella.

Yo lo he maridado con un buen pescado al horno (un Pagel, de la familia del Besugo, de carne blanca, consistente y profundo sabor) y el resultado ha sido muy satisfactorio. Pienso que por el cuerpo que el vino tiene perfectamente podría acompañar también carnes blancas (pollo, conejo) y me atrevería a decir que también puede funcionar a la perfección con carnes rojas.

 

domingo, 7 de junio de 2015

"VILLAPANÉS OLOROSO VIEJO"

Elaborador/Bodega: Emilio Hidalgo  http://www.hidalgo.com/
Variedades: Palomino Fino 100%
Grado alcohólico: 20%
Precio orientativo: 26 €
Denominación de Origen: DO Jerez-Xerès-Sherry

Datos sobre la elaboración: Dada la complejidad y variedad de los vinos de Jerez, solo cabe en este momento hacer un breve apunte. El "Villapanés", como su propio nombre indica es un Oloroso, tipología de vino que parte como todos los vinos de Jerez de un mosto inicial de Palomino Fino que fermenta bajo velo flor por la acción de una levadura denominada Saccharomyces Beticus, responsable del velo de flor tan característico de estos vinos.
 
Tras un período denominado "sobretablas" en el que el vino está en contacto con este velo flor, un experto de cada bodega lo catará para determinar que camino va a seguir ese vino inicial, y en cual de las distintas tipologías del vino de Jerez va a convertirse.
 
En el caso del Oloroso, tras la cata antes citada, el bodeguero resuelve que por las características de ese vino - más estructurado y menos delicado que el que se destinará para la elaboración de Fino - deberá encabezarse hasta los 17 %, mediante la adición de alcohol vínico.  Este encabezado supone en primer término la desaparición del velo de flor y el final de la corta etapa de crianza biológica de estos vinos; a partir de ese momento el vino pasa a envejecerse en pipas de roble americano de 600 litros, en el sistema propio de Jerez, de soleras y criaderas. Aquí os dejo un enlace con algo más de información sobre todo este proceso www.sherry.org/materiales/04%20La%20elaboración%20del%20Jerez.pdf


Nota de Cata
 
Hacía mucho tiempo que tenía ganas de abrir esta botella, que llevaba cosa de medio año en mi pequeña vinoteca. Nunca encontraba el momento para hacerlo, porque dadas las expectativas que había puesto en ella debía encontrar el momento oportuno, el maridaje idóneo, y el tiempo necesario para poder hacer una nota de cata decente, disfrutando al mismo tiempo de este vino.

Todas estas variables confluyeron el pasado fin de semana , cuando me propuse hacer en casa un rabo de ternera con sus 5 o 6 horas de cocción, su vino tinto, sus verduritas, sus ramillete de especias, etc.  El resultado...colosal..tal como había imaginado...un maridaje de película.

El Oloroso Villapanés no es un vino económico, digamos esto por adelantado, pero cuando se tiene la oportunidad de tomarlo y apreciar todo lo que es capaz de ofrecernos, y se conoce mínimamente lo que hay detrás, cómo se ha elaborado, sus años de crianza, se puede comprender el porqué de su precio.

Visualmente estamos ante un vino de color miel o caramelo, con reflejos cobrizos. Es esta una coloración propia de la larga oxidación que ha sufrido el vino, envejecido en pipas - barricas viejas de roble americano de unos 600 litros- que en este caso es de una media de 20 años.

Si agitamos la copa vemos que el vino es untuoso, viscoso, licoroso, y  su lágrima abundante se desliza en la copa de forma muy lenta. Esto nos da un aviso de que estamos ante un vino de graduación alta.

En nariz es espectacular.... su calificación de Oloroso es premonitoria de esa fragancia diversa e interesante que nos vamos a encontrar...un abanico aromático que no tiene fin. Empezamos con unas notas yodadas, salinas y un apunte de madera vieja envinada muy delicada que me fascina. Si le damos un tiempo en la copa, el vino nos va mostrando nuevas notas, ahora de hoja de tabaco, de tofe, de café molido, de vainilla en rama y todo ello siempre acompañado de una nota acética  (laca de uñas) que permanece siempre presente. Un vino con personalidad y complejo aromáticamente.

La boca empieza con una extremada untuosidad; el vino ocupa toda nuestra cavidad bucal con una gran sensación de calidez y lo incisivo de su carácter marino. Esa nota salina de los vinos de Jerez es sin duda su carta de presentación, pero viene de la mano de un paso aterciopelado y de una elegante dulzura que lo hace agradable. Apreciamos en boca frutos secos de cáscara (avellana, nuez) que dejan un amargor final interesante, algo de boletus, y esa nota de salitre ya mencionada.

Es un vino con identidad propia, larguísimo en boca, que nos traslada a través de nuestras papilas gustativas hasta la costa gaditana y sus características bodegas del Marco de Jerez. Quien haya estado por allí sabrá a qué me estoy refiriendo...


Conclusión y maridaje. En general los vinos de Jerez no resultan fáciles de beber  para la mayoría de los paladares de los aficionados al vino - me refiero, obviamente, fuera de Andalucía -. Tienen, eso sí, varios puntos fuertes que es necesario reseñar: a) son vinos únicos, en lo que se refiere a su forma de elaboración; b) son vinos versátiles, en cuanto a que tienen buenísima aceptación o combinación con platos o alimentos que otros vinos no resisten.

A nivel de maridaje es un vino ciertamente interesante; con un buen guiso de carne marida a la perfección, e incluso diría que aunque se trate de platos más austeros, un buen potaje de lentejas o de garbanzos también le viene de maravilla. Por supuesto es una buena opción para acompañar quesos, y especialmente quesos de cierta curación, y cómo no con un buen jamón ibérico.

No quisiera finalizar sin decir que este "Oloroso Villapanés" vale lo que cuesta.  Es uno de los vinos que yo calificaría como vinos de meditación; de aquellos vinos para tomar con tranquilidad, saboreándolos a cada sorbo, concediéndoles su tiempo,  bien sea en una animada sobremesa con amigos,  o en una tarde gris de invierno, con la única compañía de un buen libro y cubiertos con una mantita eléctrica.

Se dice que el vino es para compartir...y ciertamente hay pocos vinos que tomados en soledad nos aporten tanta felicidad como cuando los compartimos con gente a la que queremos. Este Oloroso...es una de esas contadísimas excepciones...

 

martes, 19 de mayo de 2015

"LOVAMOR 2014", una albillo que enamora

Elaborador/Bodega: Alfredo Maestro http://alfredomaestro.com/index.php/vinos/item/96-lovamor
Variedades: Albillo 100%
Grado alcohólico: 12%
Precio orientativo: 11,80 €
Denominación de Origen: Vino de la Tierra de Castilla y León

Datos sobre la elaboración: El vino es un monovarietal de Albillo, de fincas situadas en lomas entre 700-1000 metros de altura. La Albillo es una variedad que prácticamente solo se encuentra en España, y particularmente en la zona de Valladolid, Castilla la Mancha, Madrid y también el Levante. Es una uva que tiene una baya de tamaño mediano, redonda, de color dorado intenso, y de escasa acidez. Con ella se elaboran notables monovarietales si bien su empleo mayoritario es en pequeñas proporciones en tintos de Ribera del Duero, para dotarles de algo de frescura, así como en los rosados de Cigales.

Este "Lovamor 2014" está elaborado sin sulfitos añadidos, y con prácticas de bodega y de viña que podríamos entender como las propias del vino natural. En alguna entrevista el elaborador ha mencionado su interés por la viticultura biodinámica, pero no se reconoce como un seguidor radical de sus postulados.
 
La uva se recoge manualmente y fermenta en depósitos de INOX; hay una maceración con pieles de 4 días que le va a dar al vino ese color tan peculiar que tiene. Otro aspecto a destacar es que el vino no hace fermentación maloláctica.

Otras cuestiones: Merece la pena referirse siquiera unas líneas al artífice de este vino, Alfredo Maestro. Y es que este hombre, dedicado no hace demasiado tiempo al sector financiero decidió comprar unas tierras y elaborar vino (primero para consumo propio); lo hizo leyendo libros de enología y viticultura de forma totalmente autodidacta, hasta llegar en la actualidad a una producción que en su conjunto alcanza las 30.000 botellas, de 12 tipos de vinos distintos, que elabora en esta zona.    Actualmente también tiene bodega en la zona de Madrid, en la zona de Gredos (Ávila) y en Cigales.  http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html? vi_seccion=8&vs_fecha=201204&vs_noticia=1335165650

La bodega está situada en la localidad de Peñafiel (Valladolid), zona eminentemente vinícola ya que pertenece al centro neurálgico de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Pese a esta ubicación geográfica este viticultor decidió mantenerse fuera de la DO, y de hecho sus vinos nada tienen que ver con los de dicha Denominación. Son vinos de baja graduación y poco paso por madera que se alejan un poco de los conceptos de la zona; emplea en los casos de los vinos con crianza, barricas viejas de roble francés "azueladas" - que se rebajan unos 3mm en su parte interior para poder llegar a la madera nueva de la misma-. La idea es siempre que la madera no enmascare la fruta.

   
Nota de Cata
 
En copa nos topamos con un vino de los que se denominan "piel de cebolla", un amarillo casi dorado, en este caso de no demasiada profundidad. Es un vino limpio, sin precipitados ni partículas en suspensión, brillante, y con un reflejo de color cobrizo. La puesta en escena es la de un vino diferente de lo que generalmente esperamos encontrar cuando servimos un vino blanco.

En nariz es agradable, de media intensidad ya de inicio. Hay notas de tipo herbáceo, como de hierba recién cortada, notas resinosas, y también un fondo balsámico. Esta parte balsámica se hace cada vez más presente a medida que aireamos el vino, y es entonces cuando aparece también la parte frutal del mismo: con manzana roja asada, orejones e incluso alguna nota de regaliz negra. Los balsámicos o mentolados van ocupando posiciones más claras a medida que dejamos el vino en la copa, y ello confiere una parte fresca al conjunto.


Es una "nariz" no demasiado generosa ni variada, pero correcta.

La boca nos trae un vino de acidez desbordante, que acompaña un buen volumen y sedosidad en su tránsito. Hay una sensación punzante o chispeante en la punta de la lengua que podría deberse a una pequeña proporción de carbónico que, si bien no es desagradable, particularmente no me convence.

Lo mejor sin duda es que el vino es muy sápido y permanece mucho tiempo su recuerdo en boca. El conjunto goza de un buen equilibrio, hay acidez, hay algo de tanino - presumiblemente por larga maceración con pieles-  y también hay calidez (a pesar de que estamos hablando de un vino con tan sólo 12º, aspecto por otro lado no demasiado común hoy día y menos en vinos nacionales)


Conclusión y maridaje. Debo reconocer que probé este vino sin saber que estaba ante un vino natural; si bien durante la cata tuve alguna sensación de que podía serlo, la verdad es que enseguida la deseché. Y es que este "Lovamor" es un vino muy franco, pero también muy limpio de aquellas notas que a veces nos dan los vinos naturales y que pueden resultar para algunos no demasiado atractivas.

Centrándome en el vino, si tuviese que destacar los puntos fuertes  de este "Lovamor 2014" sin duda serían, por un lado su carácter en boca, muy sabroso y largo, y por el otro, su interesante RCP. Aunque lo importante siempre ha de ser el vino, no puede tampoco prescindirse de la imagen y el marketing, y obviamente, el nombre y la etiqueta son originales, llamativos y atractivos.

Por mencionar también algún aspecto negativo, ciertamente el tapón sellado con lacre no hace nada fácil la apertura del vino y si pensamos en un consumo en hostelería, menos aún.

En cuanto al maridaje, pienso que al tratarse de un vino que combina buena acidez y sapidez en boca, nos puede venir muy bien para acompañar pescados grasos e intensos, como puede ser sin duda un buen salmón.

martes, 5 de mayo de 2015

"EL APRENDIZ 2013", nos habla de la Prieto Picudo

Elaborador/Bodega: Leyenda del Páramo (http://leyendadelparamo.es)
Variedades: Prieto Picudo
Grado alcohólico: 12,5%
Precio orientativo: 8 €
Denominación de Origen: DO Tierra de León


Datos sobre la elaboración: El vino empieza con una maceración en frio con sus pieles durante aproximadamente 72 horas, para pasar luego a tanques de acero inoxidable donde se lleva a cabo la fermentación alcohólica y, posteriormente, la maloláctica. La crianza se realiza en barricas de varios usos (4-5 vinos) por espacio de 3 meses, tratándose tanto de barricas de roble francés como de roble americano. Es por tanto un vino que denominaríamos de los de "media crianza".

Otras cuestiones: Se trata de un monovarietal de una uva autóctona de la zona de León, como es la Prieto Picudo, que también podemos encontrar en Zamora. Es la Prieto Picudo una variedad que destaca por su elevada capacidad colorante - aunque en el presente vino no sea así -, por una notable acidez y generalmente por que da vinos de poca graduación alcohólica. El racimo es compacto - de ahí su nombre -, y formado por bayas de mediano tamaño pero de intenso color azulado. Este varietal soporta bien la crianza en roble, especialmente porque como veréis en la nota de cata es un tipo de uva que adquiere bien las notas de la barrica sin perder por ello sus características frutales.
   
Nota de Cata
 
Visualmente estamos ante un vino limpio y brillante, de poca extracción; coloración rubí y ribete amoratado que da cuenta de que estamos ante un vino joven. La evolución en copa denota escasa densidad, poco cuerpo, y la lágrima es abundante, de pequeño calibre, caída rápida y ligeramente tintada.

La nariz se muestra poco expresiva inicialmente; las notas que percibimos son agradables pero poco intensas. Aprecio notas de frutilla silvestre roja, poco madura, del tipo de las grosellas o la mora roja de zarza, junto a aromas de regaliz roja. Envuelve el conjunto una nota herbácea.

Si le damos su tiempo de aireación y movemos el vino en copa se hacen más significativos todos esos perfiles aromáticos que he mencionado antes y aparece uno de nuevo, una paleta aromática de balsámicos (eucaliptus, hierbabuena) que dotan de frescura al conjunto.

Como conclusión de esta parte aromática podría decir que el vino es agradable, pero sin demasiada complejidad. Al poco tiempo de servirse en copa muestra todo su potencial aromático y no hay evolución ni aparición de nuevos aromas con el transcurso del tiempo.

Al pasar a la boca, notamos ya en el primer segundo la frescura y vivacidad del vino. Tiene una acidez que desborda y al mismo tiempo mayor calidez de la esperada si tenemos en cuenta que sólo está en 12,5%.

Está falto de algo de volumen y estructura; el vino queda hueco en su paso por boca si bien en su favor hay que decir que pese a esa falta de cuerpo tiene una largura considerable. El tanino es medio pero un punto secante, quizás también algo más de lo que cabría esperar en un vino de una corta crianza como este. Los aromas de boca son reflejo de lo expuesto en la nariz, fruta roja de poca madurez, algo de regaliz roja y una parte sabrosa que viene  de la crianza, y que nos lleva hacia notas de especias dulces como la vainilla o la canela en polvo.

Conclusión y maridaje. Es este un vino claramente para hacer una copa en el aperitivo, acompañando embutidos y cuanto más grasos mejor (salchichón, chorizo ibérico, sobrasada, etc). Es un vino correcto, de fácil beber; en definitiva una buena elección para quienes disfruten con aquellos vinos que tienen una acidez bastante marcada pero conservan el carácter frutal en boca.

También cómo no, es aconsejable para quienes empiezan a curiosear en este mundo del vino y quieren descubrir variedades nuevas y sobre todo, autóctonas de cada zona. Nos gustará más o nos gustará menos pero vinos como éste son los que reflejan un territorio y sin duda tienen una identidad propia.


 

lunes, 13 de abril de 2015

"PATIO ENSAMBLAJE 2012"

Elaborador/Bodega: Bodega El Patio
VariedadesSyrah, Petit Verdot y Graciano (sin especificar porcentajes)
Grado alcohólico: 15 %
Precio orientativo: 12 €
Denominación de Origen: no tiene

Datos sobre la elaboración: El nombre de ensamblaje se debe a la traducción al castellano del término francés de "coupage", ya que este "Ensamblaje 2012" no es otra cosa que una mezcla de vinos de tres variedades,  Syrah, Petit Verdot y Graciano. Sin saber exactamente de qué porcentajes de cada una estamos hablando, la Syrah es la variedad claramente mayoritaria (50-70%) y la Graciano solo tiene una participación muy testimonial (5-10%), ya que es una variedad con una acidez muy vibrante y precisamente la que aportará al vino es esa frescura que la bodega busca.

Las 3 variedades indicadas se vinifican separadamente y se recogen también en tiempos distintos: en primer lugar la variedad Syrah, después la Graciano y en último término la Petit Verdot, cuya maduración es algo más complicada. Hay un trabajo serio en el viñedo, con una importante poda en verde y manteniendo una amplia superficie foliar para tratar de dejar a la sombra la mayor parte de los racimos, persiguiendo que la maduración de las bayas no venga acompañada de una bajada importante de la acidez.

La fermentación y crianza del vino se produce durante 12 meses en barricas de roble abiertas y colocadas en posición vertical.

   

Nota de Cata
 
A la vista es un vino profundo, de capa media-alta, color cereza picota y ribete cardenalicio que denota todavía juventud y vivacidad. Es un vino limpio, no presenta precipitados aparentemente aunque sí puede decirse que es un vino carente de brillo. Lágrima abundante, ligeramente coloreada, delgada y de caída rápida.
 
La fase nasal es muy interesante y agradable desde su descorche; hay generosidad aromática y complejidad. En inicio hay una nota especiada muy potente - es una característica asociada generalmente a la variedad Syrah -, pero junto a ella hay aromas de cera y de olivada bastante perceptibles. En resumen, en estos primeros momentos lo que nuestra nariz percibe son notas cálidas, de madurez, y ello se acaba de manifestar con una parte aromática de fruta negra casi compotada (ciruela casi pasa, y mermelada de moras).
 
Si aireamos el vino, cosa bastante recomendable cuando estamos ante vinos naturales (ya que generalmente presentan una fuerte reducción), vemos que surgen notas balsámicas y mentoladas de gran intensidad, que nos recuerdan al eucaliptus, al caramelo de menta, manteniéndose, eso sí, ese perfil especiado de pimienta negra en grano que ya se vislumbraba desde el principio. 
 
La complejidad de la "nariz" de este vino es evidente, porque si le damos tiempo en copa, siguen saliendo más y más aromas; pasados unos minutos, aflora la parte más frutal, pero se trata ahora de fruta roja de poca madurez y también notas de golosina de fresa. En determinados momentos aparece una nota ferrosa (de sangre) que se desvanece con la aireación.
 
La boca es sorprendente, oscilante, algo excéntrica. Entra con una golosidad aplastante, con mucha madurez, demasiada a mi modo de ver, y deja paso enseguida a una vibrante acidez, con aromas de boca de fruta roja.
 
Hay una rusticidad evidente en el vino, que se manifiesta en forma de una acidez volátil bien perceptible. Este aspecto, lejos de ser considerado algo negativo es en mi opinión un punto favorable, porque particularmente me gustan estos vinos con estas notas acéticas.
 
El tanino es medio-grueso pero está bien domado, del mismo modo que  la supuesta calidez (no olvidemos que tiene 15%) no se percibe para nada, lo que habla muy bien del trabajo del elaborador. Quizás esa sensación inicial algo "azucarada" no encaja del todo bien con esa segunda parte más fresca, más frutal del vino, y la evolución en boca del vino te deja, en  mi opinión, algo descolocado.
 
Es un buen ejemplo de vino natural bien elaborado, y proveniente además de una zona que por lo común se piensa que es una zona dedicada en exclusiva al vino de poca calidad, vino a granel, o vino para elaborar destilados.
 




sábado, 4 de abril de 2015

"AIRE EN EL PATIO 2013", Cuenca también existe

Elaborador/Bodega: Bodega El Patio
Variedades: Airén 100%
Grado alcohólico: 12 %
Precio orientativo: 10-12 €
Denominación de Origen: no tiene

Datos sobre la elaboración: El vino es un monovarietal de Airén, y como el resto de vinos de la bodega, tiene la consideración de vino natural. No se efectúan tratamientos químicos a la viña, tan solo se hace poda en verde (en algunos casos desechando hasta un 60% de los racimos), con lo que se obtienen rendimientos siempre muy bajos.
 
En concreto, el "Aire en el Patio" tiene 100 días de maceración con sus pieles, y una crianza durante 10 meses en barricas de roble de 2º o 3r uso, de forma que pese a esa larga crianza la uva es siempre la protagonista. La singularidad de este elaborador reside también en su forma en que fermenta y cría sus vino, ya que esos procesos se llevan a cabo en barricas abiertas y colocadas en posición vertical.

Otras cuestiones: Samuel Cano, artífice de los vinos de la Bodega el Patio, decidió no hace demasiados años poner en marcha su pequeña bodega en el patio y las habitaciones de una antigua casona ubicada en Mota del Cuervo (Cuenca), lo que ha dado nombre a la bodega. Con anterioridad, él y su familia se han dedicado y dedican a la agricultura, en varias fincas que se encuentran en el vértice de las províncias de Cuenca, Toledo y Ciudad Real. Es quizás por este motivo que entre los viñedos puedan verse plantaciones de patatas, ajos o cebollas.

   

Nota de Cata
 
Hay vinos que nada más verlos en la copa, justo cuando los estamos sirviendo, sabemos que son vinos peculiares. Y este vino de la Bodega el Patio, es uno de ellos. Pese a ser un blanco, estamos frente a un vino con un color piel de cebolla intenso o también podríamos definirlo como un color miel, y los reflejos son de un cobrizo intenso muy impactante. Esta coloración se debe a que "Aire en el Patio" se elabora con maceración pelicular de nada menos que 100 días.  Por acabar con la descriptiva de la parte visual, sin duda siempre la menos relevante, decir que el vino es algo opaco, carece del brillo que estamos acostumbrados a ver en los vinos blancos, y vemos al airearlo cierta densidad, dejando en la copa una lágrima gruesa y de caída lenta.

La fase de nariz es franca y agradable de buen inicio; con aromas y notas que súbitamente identificamos como no convencionales, difíciles de concretar, y que sí podemos reconocer si hemos catado algún que otro "vino natural", como es el caso. Notas de fruta de hueso compotada (albaricoque, melocotón de viña) junto a aromas balsámicos de hierbabuena, eucaliptus, y un fondo de resina de pino, que en conjunto le confiere una presencia fresca.

Si aireamos el vino afloran las notas más profundas, más intensas, se marca mucho más el carácter balsámico y fresco, apareciendo también notas de mineralidad y en algún instante incluso se asoman pinceladas de fruta roja de bosque (grosella, mora de zarza).

La boca es golosa desde el primer segundo, el vino es amplio, con mucho volumen y con la untuosidad que ya en el movimiento del vino en copa se podía intuir. Va sobrado de acidez, que es quizá una de las señas de identidad de la variedad Airén, pero como el vino tiene cuerpo y también algo de tanino pese a ser un blanco (por la larga  maceración con pieles ya citada), no es este un rasgo negativo, antes al contrario. Hay una más que notable persistencia en boca, y nos deja recuerdos de pomelo y piel de naranja amarga.


Conclusión y maridaje. No es este un vino convencional, pero es un ejemplo de buen trabajo de bodega con una variedad poco apreciada por lo general, y un magnifico ejemplo de lo que es un buen vino natural. Vinos así son la mejor carta de presentación de los vinos naturales ante el consumidor que quiere hacerse con cosas diferentes.

Aunque ya hace tiempo que lo caté, a mi me recuerda bastante a uno de mis vinos preferidos: el "Bassots" de Escoda-Sanahuja, que si bien está elaborado con otra variedad (la Chenin Blanc), en otra zona vinícola (Conca de Barberà) sí que tiene ciertas semejanzas en su elaboración o cuando menos, en lo que es su análisis sensorial, a mi me resultan vinos "cercanos".

Volviendo a "Aire en el Patio"´, su complejidad, grosor en boca,  estructura y persistencia casan a la perfección - pese a tratarse de un vino blanco - con carnes blancas (conejo, cerdo, pollo)  y, porque no, platos de caza de pluma.

 

miércoles, 1 de abril de 2015

MASIA CARRERAS 2012, pura expresión de l'Empordà

Elaborador/Bodega: Celler Martí Fabra
Variedades: Cariñena Blanca (40%),  Cariñena roja (30%), Garnacha blanca, Garnacha roja y Picapoll (10% cada una)
Grado alcohólico: 14%
Precio orientativo: 14 €
Denominación de Origen: DO Empordà


Datos sobre la elaboración: El vino se elabora a partir de las cepas de más edad de la propiedad y se vinifican conjuntamente. Las variedades Cariñena roja y Garnacha roja son las que aportan al vino la estructura y el cuerpo, mientras que la Cariñena blanca es la responsable de la frescura y vivacidad del mismo. Una vez fermentado el mosto se lleva a cabo una crianza de 12 meses en roble francés Allier.

Otras cuestiones:  El viñedo de Masía Carreras se ubica en la Serralada de l'Albera, a alturas no demasiado relevantes (una media que rondaría los 200 m); lo ciertamente importante es el suelo, ya que estamos en terrenos que en una gran parte están formados por pizarra meteorizada. Este suelo es de poca profundidad, pobre en materia orgánica y permite un magnífico drenaje, lo que hace que por un lado las raíces no soporten una humedad excesiva y por otro provoca un estrés a la viña que hace que los aromas se concentren, especialmente esas notas minerales que se perciben en todos los vinos de la casa.

Como en la gran mayoría del viñedo de l'Empordà, sin duda otro de los rasgos característicos es el viento de la Tramuntana, que azota la zona, en ocasiones alcanzando incluso los 140 km por hora y que tiene una incidencia elevada en los vinos que allí se producen. Por un lado, el viento es el responsable del aumento de la evapotranspiración de la planta y ello le provoca, en consecuencia, un estrés hídrico (efecto beneficioso, ya que la vid lo que hace es acumular azúcares y polifenoles para contrarrestar esa falta de agua); por otro lado, por el efecto sanitario que el viento tiene, ya que al evitar la humedad en la vid, se evitan también gran cantidad de enfermedades y parásitos.
 
  

Nota de Cata
 
En copa vemos que estamos ante un vino limpio y brillante, de un color algo subido, amarillo limón intenso - que denota cierto paso por barrica - y con reflejos de color oro nuevo.  La lágrima es abundante, de tamaño grueso y de caída lenta, de lo que podemos deducir, antes de pasar a la boca, que se trata de un vino con cierto cuerpo, graso y envolvente.

Aromáticamente es muy profundo y tiene gran intensidad nada más meter la nariz en la copa. Se percibe claramente una parte floral muy agradable aunque lo más relevante, lo que envuelve al resto de aromas, son las notas de fruta tropical madura (mango, piña), y una punta balsámica o mentolada muy sutil.

Tras una ligera aireación se desprenden notas de corte más mineral; particularmente sensaciones olorosas que me recuerdan a la tiza, a la cal, todo ello acompañado de una frescura que yo identifico con  la familia de los mentolados o anisados, como sería el eucaliptus, el hinojo, e incluso la nota de hierba recién cortada.

Es en resumen una nariz muy perfumada, con buena intensidad, pero a la vez muy delicada y fresca.

La boca nos puede coger desprevenidos, si pensamos en esa nariz tan agradable y delicada, porque desde el primer sorbo apreciamos que este es un vino blanco estructurado y con notable volumen. Hay calidez, y se nota, aunque queda muy mitigada por una acidez vibrante que hace que pese a ese elevado grado alcohólico que tiene el vino, entre muy bien. Es en boca donde se perciben esas notas de ligeros tostados propios de la crianza en barrica, aunque lo más destacado es la mineralidad o salinidad, junto a toques especiados de pimienta blanca y fruta de pomelo que aporta a iguales una acidez cítrica y un amargor delicado que nos incita a beber más.

Conclusión y maridaje. Es este, sin duda, un vino que merece mucho la pena; una relación calidad- precio difícil de igualar y una complejidad y estructura que hace que pueda ser el compañero ideal tanto para platos de carnes blancas (pollo, conejo, lomo de cerdo), como pescados de carne consistente cocinados con salsas o acompañamientos no demasiado ligeros (rape, rodaballo, salmón, etc), o bien para platos de mar y montaña tan propios de la gastronomía catalana.




 

domingo, 29 de marzo de 2015

"MONTEAGUDO Amontillado", brisa sanluqueña embotellada

Elaborador/Bodega: Delgado Zuleta
Variedades: Palomino Fino (100%)
Grado alcohólico: 18,5%
Precio orientativo: 13 €
Denominación de Origen: DO Jerez-Xerès-Sherry


Datos sobre la elaboración: La elaboración de los vinos de Jerez, y la delimitación de las diferentes tipologías de vinos que allí se elaboran daría para escribir todo un libro, así que simplemente, daré una pequeña pincelada, aceptando que muchas de estas cuestiones deben ser explicadas con mayor detalle.
 
La magia de todos estos vinos reside en tres cuestiones fundamentalmente: por un lado, el "terroir" (la viña en el Marco es de terreno blanco de Albariza, muy calcáreo, que retiene muy bien la poca agua de lluvia que se recibe en la zona); por otro, la aparición durante la crianza de los vinos de una capa o velo (el denominado velo flor) que forman las levaduras y que mantienen el vino alejado del contacto con el oxígeno, a la vez que le transmiten de ciertas características organolépticas que son las que hacen que estos vinos sean tan particulares; por último, también es decisiva la denominada crianza dinámica, en Soleras y Criaderas, que consiste en ir traspasando parte del vino de unas barricas a otras (de las situadas en la parte más alta a las inferiores) con lo que se consigue una homogeneización de todo el vino que se va a embotellar y que es el que se saca de la barrica situada más cercana al suelo (de ahí su nombre de Solera).
 
Partiendo de estos parámetros, y por tanto, en los vinos secos, a partir de una crianza inicial bajo este velo flor antes citado (con la excepción de los vinos Olorosos), podemos diferenciar lo que son vinos Finos/Manzanillas, los Amontillados y los Palos Cortado, en función del tiempo en que se produce esa crianza en contacto con el velo. La calidad del velo es lo que determinará si el vino realiza toda su crianza bajo velo flor y obtendremos entonces vinos finos y manzanillas, o si, tras un período más o menos largo de esa crianza, la bodega considera que el vino no tiene condiciones para ser un fino de calidad, con lo cual se encabeza (añadiendo alcohol vínico) y se pasa a una crianza ya oxidativa, dando lugar entonces a los Amontillados y Palos Cortados.
 
Por tanto, concluyendo esta breve introducción, el Amontillado es un estilo de vino que pasa por una fase de crianza biológica bajo este velo flor, y posteriormente una etapa de crianza oxidativa en "pipas" de roble americano, de 600 l de capacidad, durante un tiempo variable, que para el caso del Amontillado Monteagudo es entre 10 - 12 años.

 
Otras cuestiones: La Bodega Delgado Zuleta, que visité en el mes de agosto pasado, se ubica en Sanlúcar de Barrameda, una de las 3 localidades que junto a Jerez y al Puerto de Santa María conforman los vértices del denominado Marco de Jerez, dentro del cual se elaboran estos vinos tan especiales como son los vinos de Jerez.

Delgado Zuleta es según me contaban la más antigua de todo el Marco de Jerez, ya que empezaron a elaborar sus vinos allá por el 1744 y salen hoy día al mercado bajo varias marcas de vinos de jerez, una de las cuales es Monteagudo.  
 
  

Nota de Cata
 
 
Visualmente estamos ante un vino de un precioso color ambarino intenso, con reflejos cobrizos, que es a la vista ciertamente atractivo.
 
En nariz percibimos las notas tan propias de todos estos vinos de Jerez que nos evocan la brisa de esos pueblos marineros gaditanos,  esa nota de salinidad muy sutil y yodada, que también van acompañadas de los aromas que le confiere al vino la crianza biológica bajo el velo flor: notas de levadura, hongo y de fruto seco (almendra cruda y avellana).

Los amontillados en general son, en mi opinión, vinos para disfrutar con tiempo por delante, ya que no podremos ser conscientes de todos los matices que nos van a ofrecer tanto olfativamente como gustativamente, si no le damos su debido tiempo en copa. En nariz por ejemplo, a aquellas primeras notas antes descritas, se van sumando, a medida que transcurren los minutos,  notas más cálidas, más golosas, que particularmente me recuerdan al tofe y a la canela en polvo.

En  boca se muestra muy brioso desde un buen inicio; desborda su salinidad punzante y una acidez vibrante. Son éstos, aspectos bastante comunes en estos vinos, si bien quizás esa salinidad es aquí más acusada que en otros amontillados que he probado con anterioridad (desconozco si es una característica más propia de los amontillados sanluqueños frente a los elaborados en Jerez).

El postgusto en boca es largo, volviendo los sabores que percibíamos en nariz de hongo y sotobosque que sin duda tienen su origen en la crianza biológica.

Conclusión. Los vinos de Jerez en general y, en particular, los amontillados, son para el público en general algo complicados de entender, si bien, en mi humilde opinión tienen dos características que los hacen sumamente interesantes:

1.-  de un lado, su autenticidad y originalidad. Son vinos únicos en lo que se refiere a su forma de elaboración (con permiso de los vinos del Jura) y más si tenemos presente que se elaboran a partir de una variedad como es la Palomino Fino que en apariencia es poco apreciada, por su alta acidez y su escasa expresividad aromática.

2.- Por otro lado son vinos ideales para maridar. Combinan a la perfección con productos tan nuestros como son el Jamón ibérico, los langostinos, los productos de salazón, y con otros tales como los frutos secos. Su carácter acético y salino hacen que sean también los vinos ideales para comer ensaladas y aquellos productos que son los más difíciles de maridar por su elevado amargor,  como espárragos, alcachofas.  Dicen los entendidos que, concretamente el amontillado, es ideal para las cremas calientes, que son platos a priori,  también difíciles de maridar por su textura y por su temperatura.

En cualquier caso son vinos que no se parecen a otros y solo por eso merece la pena probarlos. 
 
  

jueves, 26 de marzo de 2015

"BIU Blanc 2010", la rareza que vino de las alturas

Elaborador/Bodega: Celler Batlliu de Sort
Variedades: Pinot Noir (50%) y Viognier (50%)
Grado alcohólico: 12,5%
Precio orientativo: 14 €
Denominación de Origen: DOC Costers del Segre


Datos sobre la elaboración: El vino fermenta en depósitos de  inox y permanece durante 10 meses en crianza reductiva con sus lías.
 
Otras cuestiones: Estamos ante un vino de los que se denominan "Blanc de Noirs", esto es, un blanco elaborado a partir de una variedad tinta, en este caso, la Pinot Noir, que se vinifica tal como se elabora un vino blanco (leve prensado, nula o prácticamente inexistente maceración con pieles, descubado y fermentación en inox del mosto).


La Bodega Batlliu de Sort tiene algunos de sus viñedos a una altura que supera ligeramente los 900 metros, lo que sin duda incide en el producto que se obtiene dado que en la zona la temperatura mínima media está rondando los 4º C y la máxima no llega a los 17 ºC.  La de plantar viñedos en altura es una de las alternativas que los elaboradores están adoptando para evitar la excesiva maduración de la uva y la consiguiente alta graduación de los vinos en lugares como nuestro país, con una insolación elevada.
 
  

Nota de Cata

A la vista nos topamos con un vino limpio, brillante, de cierta densidad aparente. De color amarillo limón intenso, algo oxidado,  una tonalidad que no estamos demasiado acostumbrados a ver en  vinos blancos. Los reflejos son dorados, y en conjunto tiene una apariencia visual atractiva.

En nariz tiene buena expresividad ya de inicio, si bien hay que advertir que la paleta aromática que podemos encontrar no es nada convencional y mucho menos en vinos blancos: hay notas lácticas, de batidos de cacao, chocolate blanco y una sutil nota herbácea de fondo.

Al transcurrir el tiempo, en copa van apareciendo nuevas notas, como aromas de levadura, bollería, y  notas propias de la crianza bajo velo flor, característica de los vinos de Jerez.  No se agota aquí la percepción aromática, porque tras una fuerte aireación es cuando afloran los aromas más frutales, concretamente  de manzana Golden madura  y unas puntas de eucaliptus  y resina de pino.

La conclusión es que tiene una nariz que puede gustar en mayor o menor medida dependiendo de las preferencias personales de cada uno, pero no puede negarse que el vino tiene aromáticamente una notable complejidad.

Pasando a la boca, percibimos un vino de acidez muy vibrante ya desde el primer instante. Esta acidez cítrica es lo más destacado ya que su paso por boca es algo ligero y vacío; coloquialmente diríamos que le "falta chicha". El final es sin embargo interesante, bastante profundo y largo, con notas de regaliz, gominolas de fresa, pomelo  y una presencia bastante perceptible de esa nota oxidativa o ajerezada que ya se apreciaba en nariz. A modo de resumen, y haciendo un símil cinematográfico,  podría decirse que es un vino con unas primeras escenas prometedoras, y un final interesante, pero donde el argumento se queda a medio camino y en el que hay "poca historia que contar"

El "Biu 2010" es por así decirlo un vino extravagante, poco convencional. Su marcado carácter vínico proveniente de su elaboración como "blanc de noirs", y esas notas oxidativas antes mencionadas,  hacen que quizás no sea el vino que elegirían aquellas personas que prefieren tomar vinos blancos de poco cuerpo o vinos muy aromáticos/florales. Es un vino distinto, una opción para quienes les guste probar cosas novedosas y que vinos que se alejan de lo habitual.
 


 

lunes, 16 de marzo de 2015

Cata de Vinos de la variedad SUMOLL, organizada por la Revista Cupatges

 
En el día de ayer, miércoles 15 de marzo, tuvo lugar una cata de vinos de la variedad sumoll dirigida por Ramón Roset, gran comunicador y experto en diversos temas gastronómicos, entre ellos el vino y sus maridajes. La cata estuvo organizada por la revista "Cupatges", que ha llevado a cabo ya otras citas como ésta, siempre dedicadas a variedades catalanas poco conocidas o digamos, más o menos, residuales.
 
En el caso de los vinos de Sumoll, para que nos hagamos una idea, no existen en el mercado más de 12-14 vinos monovarietales de esta variedad. En la sesión de ayer tuvimos la oportunidad de probar 6 de los más representativos, de los elaborados por los enólogos que más se han dejado la piel en la misma, pero a la vez muy diversos entre sí, ya que  catamos desde vinos jóvenes recién embotellados hasta vinos con media-larga crianza en roble y de añadas entre el 2011 y el 2009.
 
Pero, empezando por el principio, ¿qué variedad es la Sumoll? ¿Cuáles son las características de los vinos elaborados con ella? Pues bien, estamos ante una variedad autóctona del Penedés, muy productiva y de maduración tardía, por lo que suele ser una de las variedades que generalmente se vendimian más tarde. Como punto favorable, cabe decir que es una tipo de uva que agarra fácilmente incluso en suelos de poca profundidad y con la que se elaboran todo tipo de vinos (blancos, rosados, tintos, espumosos y dulces).
 
Los vinos de la variedad Sumoll tienen tres características muy evidentes:  
 
 1.- poca coloración, es una variedad con muy poca extracción, similar en capa a lo que sería la Trepat o ya en cuanto a variedades internacionales, la Pinot Noir.
 
2.- Acidez vibrante, sin duda su rasgo más evidente. Pese a vendimiarse con cierta madurez, una de las características propias del varietal es su elevada acidez, casi desbocada, y dando notas muy vegetales en boca. Esta acidez hace que esta pueda ser una variedad muy apta para elaborar espumosos y de hecho ya hay algunos proyectos de algunas bodegas en esta dirección.
 
3.- Notable tanicidad. Esta característica hace que esta sea una variedad complicada para la elaboración de vinos, ya que si atendemos a esta condición y a la vez al hecho de que se trata de una uva que madura con dificultad, podemos encontrarnos que en función del momento de la vendimia, el vino resultante sea poco agradable o difícil de beber. Precisamente también, este carácter tánico, es una dificultad añadida para elaborar vinos con cierta crianza en madera, ya que a la tanicidad que nos aporta la barrica hay que tener presente la propia tanicidad varietal.  
 
Catamos, como ya he avanzado anteriormente, un total de 6 vinos:
 

Vinyes de l'Albà 2014. Vino joven de la DO Catalunya, con una coloración típica del varietal, color piruleta, capa baja, y una nariz cargada de fruta roja y pimienta blanca. En boca una acidez eléctrica, poca estructura  y unos aromas de boca de fruta roja y herbáceos. Sin duda puede mejorar con algo de tiempo en botella.
 
Solé  Gibert 2014. Como el anterior, otro vino sin paso por barrica. En nariz es algo más maduro, hasta el punto que tras un tiempo en copa muestra notas de higo seco junto a unas notas lácticas y de yogur de fresa muy agradables. En boca la acidez es algo más moderada que el anterior, pero es claramente lo que sobresale del vino.
 
Jané Ventura 2012. DO Penedès. Pasamos ya a el primero de los vinos con cierta crianza en madera (aproximadamente 8 meses). El color es ligeramente más profundo, aunque seguimos en capa baja-media, pero la nariz es más compleja que los anteriores, muy elegante, apareciendo junto a la fruta roja ciertas notas balsámicas y de especias dulces de la crianza.  En boca, buena acidez pero muy bien integrada, nada estridente. Sin duda, para mi el mejor vino de todos los catados.
 
Can Ràfol dels Caus 2011. DO Penedés. De todos los catados hasta el momento, el que tiene una capa más ligera. En nariz hay complejidad y finura. En boca se queda sin embargo algo vacío y falto de estructura.
 
Mestre Vilavell Vinyes Velles 2011. DO Catalunya, Es ya un vino con algo más de crianza en barrica, y visualmente algo más oxidado, con tonalidades dirigidas hacia colores teja. El enólogo Jaume Arboles, padre de este vino, mide hasta el segundo el tiempo de maceración y ello se nota en la nariz, perfumada, elegante, y muy frutal, pero sin presencia de notas herbáceas. En boca es intenso, untuoso y conservando una notable acidez. Mi conclusión es que tiene una nariz muy buena, pero la boca no queda a la altura de aquella.
 
Gaintus 2009. Josep Queralt es el enólogo que más ha trabajado la variedad Sumoll, apostando por ella cuando nadie lo hacía y llevándola a tratamientos de elaboración que nadie ha hecho, con un resultado bastante bueno. Estamos ante un vino de la DO Penedès con crianza de 12 meses en roble, y una capa que nada tiene que ver con los anteriores; pese a la añada, y a la tendencia de esta variedad a oxidarse hacia tonos marronáceos, este vino tiene un color picota precioso y un ribete cardenalicio. En nariz es algo más tímido inicialmente, luego sale la fruta negra y los balsámicos.  En boca hay una acidez muy bien trabajada, especias y algo de cuero.  Es un buen ejemplo de Sumoll bien trabajada aunque sinceramente su precio es desorbitado para lo que ofrece.
 
En resumen, una cata muy interesante ésta. Nos permitió a los asistentes saber más de una variedad poco conocida, y entablar un diálogo muy enriquecedor entre los presentes.
  
 

domingo, 1 de marzo de 2015

"CARTOIXA 2007", estructura y carnosidad




Elaborador/Bodega: Celler Scala Dei
Variedades: Garnacha negra, Cariñena, Syrah, Cabernet sauvignon
Grado alcohólico: 15%
Precio orientativo: 35-37 €
Denominación de Origen: DOCa Priorat

Datos sobre la elaboración: Este vino únicamente se elabora en las añadas que la bodega considera excepcionales. El 85% corresponde a las variedades Garnacha negra y Cariñena (el 60 y el 25% respectivamente), que proceden de viñedos de más de 60 años. El 15% restante es Cabernet sauvignon y Syrah.
Cada variedad fermenta por separado, con maceración de hollejos durante aproximadamente 3 semanas; posteriormente pasa a barricas de roble francés donde se lleva a cabo la fermentación maloláctica y posterior crianza por un período de 18 meses. Esta crianza se efectúa siempre en roble francés, pero en algunos casos se trata de barricas nuevas y en otros barricas de un primer o segundo año en función de la corpulencia del vino (el caso por ejemplo de las Garnachas).
 
Otras cuestiones: 91 puntos Peñín
  

Nota de Cata

Visualmente estamos ante un vino profundo, de color cereza picota intenso y ribete amoratado que parece hacer intuir que pese a tratarse de un 2007 tiene todavía años por delante. La lágrima es gruesa, se desliza suavemente en copa y la colorea ligeramente.

En nariz apreciamos ya en el primer momento un vino limpio y de notable intensidad aromática. Lo que primero sale son notas terciarias de caja de puros, madera de cedro, algo de retama y matorral mediterráneo (romero, en esencia). Si aireamos la copa emergen las notas más frutales, zarzamora, fresa silvestre, siempre con un fondo de hierba aromática que ya percibíamos en inicio (romero, tomillo) y unas pinceladas balsámicas (laurel, eucaliptus). Se trata, sin duda, de un vino con cierta complejidad aromática al que hay que dejar evolucionar en copa y en que las diferentes familias de aromas van apareciendo y dejando paso a otras a medida que el vino se airea.

En boca percibimos golosidad desde buen inicio, junto a una imponente estructura, corpulencia y calidez. Existe un buen equilibrio entre estos tres elementos (estructura, acidez y grado alcohólico) que constituyen siempre la piedra angular de cualquier gran vino.

Los aromas de boca, a diferencia de lo que nos parecía inducir la nariz, nos devuelven fruta negra (arándanos, ciruela) y notas de mina de lápiz y chocolate negro, procedentes éstas últimas de la crianza en roble. La mineralidad, concepto hoy día tan puesto en duda por algunos entendidos, está presente en este vino, pero la encontramos de una forma muy sutil y elegante.
 
El tanino, como no podría ser de otro modo en vinos como este de media-larga crianza en madera es grueso, pero está muy bien trabajado. Si se me permite la licencia es quizás un punto secante (muy levemente) y deja algo atascada la parte delantera de la boca. Estamos ante un gran vino; potente, carnoso, estructurado, de largo recorrido en boca. Ideal para acompañar platos de caza - caza mayor a ser posible, carnes negras, jabalí, estofados de lenta cocción - y poco atractivo para disfrutarlo solo.

Intervalo de consumo: a mi modo de ver el vino está absolutamente vivo y puede consumirse perfectamente dentro de los próximos 3 años, probablemente más, si se ha conservado adecuadamente.