sábado, 1 de abril de 2017

"TRIO 2013"


Elaborador/Bodega: Domaine Berthet-Bondetx
Variedades: Trousseau (40%), Poulsard (40%) y Pinot noir (20%)
Grado alcohólico: 12,5%
Precio orientativo: 18 €
Denominación de Origen: AOC Chateau Chalon (JURA)


  

Nota de Cata
Ya lo he comentado en alguna que otra ocasión en este blog; mi gusto ha cambiado, diríamos que ha crecido. Antes gustaba de esos vinos corpulentos, cálidos, profundos...que no es que ahora no me gusten, sino que sólo los bebo en determinadas ocasiones, cuando el plato me lo pide.

Descubrí hace relativamente poco tiempo vinos como éste del que hoy hablo, de la zona del Jura (Francia, región de la Franche Comte), donde quizás los blancos sean los vinos más reputados. Recomiendo, para quien no los conozca, que se atreva a experimentar con los vinos tintos de esta región francesa porque son vinos muy fáciles de beber y en su mayoría elaborados sin más pretensión que esa, la de su disfrute en cualquier momento del día.

Este "Trio 2013" como la gran mayoría de vinos tintos de la región es un vino limpio, y en el que en copa apreciaremos su ligereza, que se pone de manifiesto en una capa muy baja. Esa baja coloración es precisamente una de las características principales de las variedades de uva con que se elaboran los vinos en esta Apelación.

La nariz empieza algo cerrada, pero ello es algo que suele suceder en vinos con poco contenido en sulfitos como es éste. Cuando tras una buena aireación en copa el vino se abre, nos muestra un buen contenido de fruta roja, sándalo y notas de hierba recién cortada. Es un perfil frutal, juvenil y fresco el que nos muestra la nariz.

La boca viene marcada por la ligereza del vino, lo cual no está reñido con cierta untuosidad en su evolución, y un final que nos recuerda una sensación frutal, fresa y balsámica. Quizás, de entre los vinos tintos del Jura que he podido probar éste anda algo corto de sapidez, y el recuerdo en boca que nos deja apenas se mantiene unos segundos.

Conclusión y maridaje. Su facilidad de trago, ligereza y delicadeza hacen de estos vinos aptos para un copeo previo a una comida, para un aperitivo con embutidos, o para platos de carne blanca como el pollo o el conejo.

Es además un tipo de vino muy apropiado para todos aquellos bebedores que prefieren un vino blanco a un tinto  porque no toleran la mayor corpulencia y tanicidad de los segundos.



 

sábado, 11 de junio de 2016

ALASTRO 2011, vino de Sicilia


Elaborador/Bodega:  Planeta  (http://planeta.it)
Variedades: Grecánico (95%), Fiano (5%)
Grado alcohólico: 12,5%
Precio orientativo: 13  €
Denominación de Origen: IGT Sicilia


Datos sobre la elaboración: El viñedo se sitúa a unos 250 metros sobre el nivel del mar en la zona de Menfi y Sambuca de la isla (orientación suroeste), lo que permite una maduración de la uva de forma algo más lenta y progresiva. La fermentación tiene lugar en depósitos de acero inoxidable con sus lías durante 6 meses. Posteriormente el vino  envejece en fudres de acacia durante 6 meses.

Las añadas posteriores a este 2011, se elaboran sobre la base de la variedad Grecánico, pero hay una pequeña proporción de Sauvignon blanc y de Grillo.
 

No me suele pasar, pero en ocasiones he de reformular mis catas. Catar un vino requiere de un cierto tiempo si quieres hacerlo a conciencia, y además poniendo todos tus sentidos a trabajar para ello. Si no es así, pasan cosas como la que me pasó con este vino en el que hice una primera valoración algo "floja", pero que después tuve que corregir al alza al ir recatando el vino con lo que me había sobrado el día que abrí esta botella.
 
Su puesta en escena es espectacular, ya que se nos presenta en la copa como un vino deslumbrante, limpio, de un color amarillo limón intenso, realmente muy atractivo.  Lágrima abundante, incolora, gruesa y de caída lenta.
 
Si metemos la nariz en la copa y vamos dándole al vino cierto tiempo para que respire, percibimos su complejidad, su diversidad de notas. Es una nariz fragante, delicada, con aromas de flores blancas, alguna punta cítrica, y toques de resina de pino, inicialmente. Con posterioridad aparecen las notas más maduras, de membrillo, melón, orejones, y una sutil madera vieja que envuelve el conjunto.
 
Lo importante de un vino siempre es su boca, lo que nos transmite cuando lo bebemos, y este es un vino muy completo que no deja indiferente. Es muy voluminoso pero de tacto sedoso, intenso y sabroso a partes iguales, y cuenta con una acidez estupenda que como sabemos hace menos pesados a los vinos, y les da potencial de envejecimiento. En este caso, por ejemplo, pienso que este Alastro 2011 puede consumirse en los próximos 2-3 años sin problemas.

Cuando un vino tiene un paso por boca que nos acaricia el paladar, mantiene una acidez muy presente pero de aquellas bien puestas - de las que no nos obligan a hacer muecas raras -,  nos invita a la salivación, y nos deleita con una profundidad y sabor persistente ...sin duda es que se trata de un buen vino.
 
Complejidad, untuosidad, mineralidad, frescura, y un buen precio.  Todo esto y mucho más tiene este Alastro 2011.



martes, 17 de mayo de 2016

"SASSERRA", un vino blanco con mucho recorrido

Elaborador/Bodega:  Vega de Ribes (http://vegaderibes.wix.com/vegaderibes#!inici/c1vm6)
Variedades: Malvasía de Sigtes 100%
Grado alcohólico: 13,5%
Precio orientativo: 10 € (añada 2012) y 20 € (añada 2006)
Denominación de Origen: DO Penedés


 
  

Nota de Cata
 
En esta ardua tarea de la cata....procuro siempre ir probando cosas distintas, variedades poco conocidas, elaboraciones novedosas, productores pequeños. Sin embargo he de reconocer que de este Sasserra compré 4 botellas, de las que he ido dando cuenta en los últimos meses. ¿Porqué? Pues simple y llanamente porque este es un vino BBB, bueno, muy bebible y barato.

Os invito a que si lo encontráis en alguna tienda especializada - no lo vais a ver en un lineal de supermercado - os hagáis con una botella. Podéis adquirirlo, por ejemplo,  en una de mis tiendas de referencia, el Celler Castañé, en Argentona.

Vamos a lo importante. La nota de cata se refiere a dos añadas distintas, la 2012 y la 2006, lo que nos da ya una idea clara de que estamos frente a un vino que podríamos calificar como vino de guarda. Se trata de un blanco de color intenso, un amarillo limón con reflejos color oro nuevo. Nos recibe con una nariz franca, intensa, perfumada pero sin avasallar, y con alguna nota de madera vieja envinada. Obviamente, en la añada 2006, el perfil aromático se ha enriquecido, ha madurado, y se aprecian claramente notas de membrillo, chocolate blanco y algo de piel de limón. En ambas añadas, cuando el vino se abre, nos deja también una nota refrescante y balsámica.

En boca destaca su untuosidad inicial y a medida que el vino transita por ella va demostrándonos su grandeza, su gran sapidez, una mezcla de frutas blancas maduras y hierbas balsámicas, y una acidez vibrante que en la añada 2012 presagia que podemos reservar esta botella algunos años más. Prueba evidente de ese potencial es la añada 2006, en la que la acidez sigue presente, pero el vino ha ganado en concentración, especialmente en un toque salino y mineral francamente perceptible e interesante.

Ambas añadas son, eso sí, larguísimas en boca, aspecto para mi fundamental en un vino y que sólo encontramos en grandes vinos como sin duda es este Sasserra.

El precio me parece otro de los elementos clave también en este vino; si ya la añada 2012 sale por menos de 10 es un lujo poder tomar un vino con ya casi 10 años en botella por solamente 20 €. Tengamos en cuenta que los grandes vinos de guarda se "pagan" y generalmente son consumidos por gente que tiene muchos posibles o/y  una buena bodega donde almacenar todos esos caldos a los que hay que darles 10 o 15 años de tiempo para apreciarlos en su plenitud (hablo de Oportos, muchos Burdeos y vinos de la Toscana, que requieren un redondeo en botella considerable). Evidentemente no podemos comparar este Sasserra con esos reconocidísimos vinos, pero sí me sirve como ejemplo para ilustrar que estamos ante un gran vino del que podemos tomar una añada 2006 sin que ello suponga un gran estrago en nuestra economía.



 

domingo, 24 de abril de 2016

"CHÂTEAU PAQUITA 2014".. no hay palabras..

Elaborador/Bodega: Sistema Vinari (http://www.sistemavinari.com/)
Variedades: Callet (45%), Mantonegro (30%), Monastrell (25%)
Grado alcohólico: 12,5%
Precio orientativo: 18 €
Denominación de Origen: No tiene


Datos sobre la elaboración: Eloi Cedó, el creador de este vino, lo elabora en Mallorca a partir de las variedades antes mencionadas siguiendo algunos principios de la viticultura biodinámica. Este vino en concreto, se elabora de forma natural, sin adición de sulfuroso.  La vinificación se divide en dos partes, dado que la Callet y Mantonegro fermentan en depósitos de acero inoxidable alrededor de un mes, mientras que por otro lado, la Monastrell, hace una maceración carbónica. El vino, ya ensamblado, pasa 6 meses en barricas de roble, y tras su estabilización, unos meses en botella antes de su salida al mercado.

  

Nota de Cata

Cada vez disfruto más bebiendo vinos como éste; vinos frescos, de medio cuerpo, nada pesados, que se beben solos.  Son vinos que muestran una complejidad y unos matices comparables a esos grandes vinos de largas crianzas, pero en los que cuando vamos a tomar la copa la vemos siempre vacía y hay que volver a llenarla...una y otra vez...hasta que caes en la cuenta de que te has bebido la botella.

Este Château Paquita es un ejemplo de estos vinazos. De media capa, buena aromática, con notas de fruta roja recién cogida, algo de especias, y unas notas de sándalo que lo hacen muy atractivo a la nariz. En boca como ya he dicho es un vino de medio cuerpo...!!pero qué medio cuerpo!!. Sutil tanicidad, buena acidez, volumen y una sensación sápida que se mantiene largo tiempo en boca. En definitiva, tiene de todo, y lo tiene en su justa medida, algo que diferencia a los vinos corrientes de los grandes vinos.

Para quitarse el sombrero....



sábado, 9 de abril de 2016

COMER Y BEBER EN JEREZ


El lunes y martes pasado estuve en Jerez haciendo el curso de "Sumiller especializado en vinos de Jerez", del que hablaré en otro artículo. No quería desaprovechar la oportunidad para hacer un pequeño comentario sobre un par de sitios muy recomendables en Jerez donde comer, tapear, o simplemente tomar unos vinos, como son el "Tabanco El Pasaje" y el "Restaurante Albalá"
 
Aterricé en Jerez a eso de las 5 de la tarde del domingo día 3 de Abril. Había estado allí antes, aunque lo hice en mi propio coche, así que esta vez pude comprobar que desde el aire Jerez es un mosaico compuesto por retales de tierra de distintos colores. Me sorprendió especialmente ver que muchas de esas piezas del puzle eran verdes, de distintas tonalidades, junto a  blancas de las tierras albarizas  - que ya esperaba - y las rojizas y marronáceas de las zonas más arcillosas.
 
Ya callejeando por la ciudad, Jerez me recibe como cualquier otra ciudad en una tarde de domingo, solitaria en muchos de sus barrios, y con muchos de sus establecimientos cerrados a cal y canto. Camino y camino, descubro plazas que no había visto, y sobre todo me embriago con ese perfume de flor de azahar que domina el ambiente, que proviene de los naranjos plantados en muchas de las calles de la ciudad.
 
Llevaba una idea de los sitios que debía visitar para comer ya que antes de viajar había estado consultando en internet y haciendo mi particular selección. En la práctica, el escaso tiempo que me dejó el curso, solo me permitió visitar los dos antes citados, y el resto quedarán para una próxima ocasión. Así que vamos a ello:
 
Tabanco el Pasaje.  Era mi primera opción, todo hay que decirlo, aunque en la práctica se convirtió en la única porque en mi paseo de la tarde pasé por delante de otros de los Tabancos que hay en la ciudad y el domingo estaban prácticamente todos cerrados.
 
Los Tabancos son unos establecimientos que últimamente están resurgiendo en Jerez, donde se despachan vinos a copas, y se pueden tomar tapas, a menudo con baile o cante flamenco en directo. El nombre de este tipo de locales viene porque en sus inicios, allá por los años 20, se vendía también tabaco.
 
El Tabanco el Pasaje, es el más antiguo - data de 1925 - y además, es el único de todos ellos que ha permanecido siempre abierto. Su nombre se debe a que tiene dos puertas, que comunican dos calles paralelas, a modo de pasaje.
En el Tabanco el Pasaje el tiempo parece haberse detenido; la barra es la original de su apertura, de madera maciza en la que hay incluso una pequeña ranura por la que antiguamente los clientes introducían las monedas para pagar. Tal era la concurrencia allí que los camareros no perdían el tiempo ni para abrir y cerrar la caja. La decoración como veis en las fotos es también muy auténtica, con fotos de folclóricas, carteles del mundo taurino, etc.
 
Cada noche, a eso de las 21 horas, se ofrece un pequeño espectáculo de flamenco, con guitarra y cante, que unido a los vinos que allí se sirven, nada más y nada menos que procedentes de la Bodega Maestro Sierra, hace que este sea un sitio mágico. Se sirven vinos a granel de dicha bodega (finos, amontillados, olorosos) a precios irrisorios  - entre 1- 1,50 el vaso -, pero también hay manzanillas, cervezas, y otros vinos de la zona.
 
Para llevarnos a la boca, porque no sólo de vino vive el hombre, hay muchas tapas, en su mayoría frías: mojama, queso curado, queso con membrillo, morcilla, chorizo, y alguna caliente, como alcachofas con jamón o lomo al oloroso.
 
Si estás en la barra tu cuenta la llevan apuntando lo que tomas con tiza, como puede verse también en las fotos. Sinceramente, es un lugar auténtico y que no hay que perderse.
 
 
 
Restaurante Albalá. Había oído hablar muy bien de este sitio, y la verdad es que cumplió sobradamente con las expectativas. Bien es cierto que lo visité el lunes, después de un día intenso de curso que acabó a eso de las 21:30 horas, así que pasé por el Albalá a tomar una cenita ligera que es lo que me pedía el cuerpo.
 
Albalá es uno de esos restaurantes de corte moderno que hay hoy en día; quiero decir con ello que me parece un restaurante donde se cuida y mucho el producto y la cocina, pero donde el escenario no es el de un restaurante clásico. Hay mesas dispuestas a lo largo de las paredes del restaurante, y unas largas barras altas en la parte central en las que se puede tomar una copa de vino (la carta es muy extensa, especialmente en vinos de Jerez a copas), o también comer o cenar, de una forma algo más informal.
 
Los precios considero que son ajustados a la materia prima que el restaurante nos ofrece y a la elaboración de los platos. En mi caso cené una ensalada de mini hojas con aliño thai, langostinos con harissa, wakame y frutos secos, y una tapa de cochinita pibil y cebolla roja sobre pan de cristal. Para acompañar esto, y especialmente la cochinita pibil, que es un plato con un punto picante, me tomé una copa de Palo Cortado Marqués de Redil, de Bodegas Hidalgo.  La ensalada era ciertamente abundante, y la tapa también era lo suficiente como para rematar un día bastante intenso. Todo por unos 17 €.
 
En definitiva, un sitio al que preferiblemente hay que ir con cierto apetito para poder probar varios de los platos que elabora el chef Israel Ramos. Buen producto, buena ejecución, y un toque de vanguardismo, junto a una extensa carta de vinos a copas. ¿Se puede pedir más?
 

domingo, 13 de marzo de 2016

Vermut LUSTAU, con acento andaluz

No me caracterizo precisamente por seguir demasiado las modas, pero lo cierto es que últimamente en casa nos estamos acostumbrando los fines de semana a hacer el vermutito mientras se hace tiempo para tener la comida lista. No se si es o no una costumbre demasiado sana, ni tampoco si realmente sirve para abrirme el apetito, porque la gracia del vermut, su toque amargo, tiene como finalidad la de incitarnos a comer, aunque lo cierto es que particularmente me encanta.
 
Precisamente ayer fui a comprar algunos vinos para reponer mi pequeña y últimamente desierta vinoteca y metí en el cestillo mi vermut de cabecera, el que nos gusta en casa. Cuando ya estaba en caja pregunté a Jordi (Vinacoteca) qué tal estaba el vermut  de Lustau que había visto en la estantería; su respuesta fue, "está tremendo, y pese a ser un vermut puede tomarse con quesos azules al final de una comida, por su dulzor".
 
Así que me decidí a probarlo y cambié mi botella del vermut de siempre por este nuevo vermut que sacó al mercado Lustau en diciembre pasado. No me equivoqué, como tampoco lo harán aquellas personas a quienes les guste el vermut de buen trago, fácil, goloso y con su punto justo de amargor.
 
Lustau es un vermut al estilo tradicional español; quien pretenda buscar esos amargos de los vermuts italianos y franceses que te transforman el rostro cuando los metemos en boca,  va errado. El Vermut Lustau es todo lo contrario, un aperitivo goloso, agradable, muy untuoso en su paso por  boca, y un final con su amargo justo. Percibimos esas notas de bodega vieja propias de los vinos de Jerez, junto a los dátiles y los higos que aportan el dulzor al vermut, y nos deja en la boca un recuerdo profundo a regaliz negra.
 
La idea de esta bodega andaluza de elaborar un vermut me parece interesantísima; se elabora con genciana, piel de naranja y 10 botánicos más que como sucede en estos casos son "secretos". Estos botánicos se maceran individualmente con el vino y he aquí la curiosidad del vermut... el vino empleado no es uno sino dos y qué vinos!!  Lustau elabora este vermut con un vino seco, un amontillado, y uno dulce, un Pedro Ximénez, ambos con unos 10 años de vejez.
 
Generalmente el vermut se ha elaborado siempre con vinos de "menor calidad", o dicho de otro modo, con vinos a granel, ya que su carácter quedaba mitigado al infusionarse con decenas de plantas, especias y raíces. A este vino, junto a los botánicos, se le encabezaba con alcohol vínico.  En este caso, partimos de un vino base de gran calidad, un amontillado con 10 años de crianza, y un vino dulce de Pedro Ximénez, ambos de una de las bodegas  de referencia de la DO Jerez-Xerés-Sherry y que tienen como característica que ya son vinos encabezados - con lo que el alcohol ya está más que integrado-.

¿El resultado? Una maravilla..aunque algo peligroso, porque entra demasiado bien...
 

domingo, 6 de marzo de 2016

VINOS ATLÁNTICOS en Simplesmente Vinhos

Este fin de semana (5 y 6 de marzo) se han celebrado en el barrio del Poble Nou un par de ferias para los vinófilos: Vins Nus y Simplesmente Vinhos. Me pasé por la segunda, dedicada casi en su totalidad a los vinos atlánticos, donde mayoritariamente había productores portugueses y un par de bodegas de Galicia (concretamente de la zona de Rías Baixas y de la Ribera Sacra). Como digo la práctica totalidad eran vinos de corte atlántico, pero también hubo alguna grata sorpresa como el descubrimiento de una bodega de la DO Manchuela de la que luego hablaré, que fue invitada al evento por la organización.
 
El día era ideal, domingo, tiempo fresco pero con un precioso cielo despejado, y el espacio lo suficientemente amplio para albergar el total de 20 bodegas allí presentes. La feria muestra una representación de lo que son los vinos atlánticos y aquí podemos entrar en el eterno debate de si éstos son más o menos comerciales hoy en día, o mejor dicho, si se trata de vinos que gustan a un amplio sector del público.
 
Empecemos por centrar la cuestión; ¿Qué son los vinos atlánticos? Pues en una primera aproximación, la que de entrada cualquiera podría dar, diríamos que son aquellos que tienen cierta influencia oceánica. Ciertamente, así es, aunque ello no implique necesariamente que estemos ante vinos procedentes de viñedos plantados cerca del mar, ya que la influencia de una masa de agua tan grande se adentra y muestra sus efectos también tierra adentro.
 
Estos vinos atlánticos son para mí vinos con unas acideces más que evidentes, frescos, verticales en el caso de los blancos, y en cuanto a los tintos, son vinos que acostumbran a ser de medio cuerpo, graduaciones no demasiado elevadas (entre 12 - 13% de alcohol, con sus excepciones) también con buena acidez y fácilmente bebibles.
 
Generalmente esta frescura en los vinos los hace más bebibles y al menos para quienes nos movemos un poco en este mundillo son vinos que cada vez tienen más seguidores. La tendencia se encamina hoy hacia los vinos menos alcohólicos, menos pesados, que nos permitan disfrutar de una buena comida sin luego caer rendido en los brazos de Morfeo...
 
Hecha esta pequeña introducción paso a continuación a hacer un apunte de los vinos que más llamaron mi atención; apunte breve, como veréis porque mi paso por la feria fue corto, aunque siempre se aprenden cosas en estos lugares en los que puedes directamente hablar con el bodeguero o el enólogo de turno.
 
1.- Bodega Nanclares. Trabaja en su práctica totalidad en viñedo ecológico, es una bodega de pequeño volumen y según me explicaron en el tratamiento de la viña usan compost elaborado a partir de algas que recogen del mar. Los vinos no hacen maloláctica y los que pasan por barrica lo hacen en botas muy viejas que aportan ya poca cosa al vino (son barricas de 10-12 años). Me gustó el "Soverribas 2012", un vino de albariño de finca, con viñedo plantado en suelos arcillosos. Buen volumen y acidez interesante, presente pero sin ser abrumadora.
 
2.- Bodegas Ponce. Como comentaba al principio de este artículo, es una bodega invitada por la organización, aunque el perfil de sus vinos nada tiene que ver con el resto. La Bodega saca sus vinos bajo la DO Manchuela y me parecieron ciertamente muy interesantes.  Todos los vinos tienen un paso por madera, entre 7-10 meses, y siempre en barricas viejas grandes (600 l) o en fudres de unos 4000 l. El viñedo está diseminado en distintas parcelas con diferentes tipos de suelo (calcáreo, granítico, rocoso), lo que aprovechan para elaborar distintos vinos que marquen precisamente ese "terroir".
 
Trabajan con 2 variedades: la Albilla, variedad blanca que según me comentaron es ancestral en la zona y que nada tiene que ver con la uva Albillo - que mayoritariamente encontramos en la zona centro peninsular-, y la Bobal, con la que elaboran tintos monovarietales. El blanco "Reto 2013" me pareció un vino muy interesante, la barrica muy bien integrada con una parte láctica en boca muy agradable y una acidez que permitirá todavía unos años de guarda. Del mismo vino, probé la añada 2015, recién embotellada, y quizás por ese motivo, me pareció algo corto y vacío en boca, e incluso algo justo de acidez. La evolución en botella por tanto, parece que es necesaria.
 
Los tintos de "bobal" me sorprendieron porque lo que de esta variedad había catado hasta el momento nunca me apasionó. Muy frutal y bebible el "Clos Lojen 2015", y muy interesante el "La Casilla 2014", goloso, mineral y con un equilibrio soberbio entre el tanino y la acidez. Precisamente tenia en mi memoria de variedad bobal unos vinos con una acidez fuera de sitio y poco agradables en general, pero los de esta bodega han conseguido modificar esa sensación previa que llevaba.
 
3.- Bodega Prádio. Anclados en la Ribera Sacra, esta bodega sí es fiel representante de los vinos atlánticos. Muy interesante el rosado de lágrima elaborado a partir de la variedad Mencía, que encontré muy frutal pero sin la golosidad de esos rosados facilitos que mayoritariamente encontramos en el mercado, y con un volumen  y untuosidad en boca muy agradable.
 
El rosado había puesto el listón muy alto, pero el resto de vinos estaban a la altura. Destacaré concretamente 2 monovarietales de Merenzao y Brancellao, añada 2014, con la expresividad típica de un vino atlántico: ligeros, buena nariz, frescura y elegancia en boca. Ambos son vinos con un paso de 12 meses por barricas, pero siempre barrica vieja que no aporta al vino más que una nota de elegancia y algo de estructura en boca. La variedad Merenzao según me indicó la persona de la bodega es la misma que la Trousseau, con la que se elaboran tintos en la zona francesa del Jura, aunque posteriormente en san  Google  he visto que recibe también otras denominaciones como "Baboso negro" o "Bastardo", variedad que bajo estos nombres encontramos también en los vinos Canarios.
 
4.- Tiago Teles. Entrando ya en los vinos portugueses, me sorprendió esta bodega de la zona de Bairrada, ubicada al norte, ligeramente por debajo del Douro.  Probé dos vinos: el "Maria da Graça 2014", elaborado con Alfrocheiro y Alicante Bouschet (90 y 10% respectivamente), con una frescura muy marcada, en la que precisamente ese 10% de la Alicante Bouschet aporta algo de tanino y la verticalidad al vino.
 
Muy bueno también el segundo vino "Gilda 2013", a partir de 3 variedades (Tinta Barroca, Merlot y Tinta Cao). La uva se prensa y fermenta toda junta, y el vino resultante tiene un paso por barrica vieja. Pude probar una muestra de depósito del que será el Gilda 2015 y estaba ya en su punto para consumir.
 
5.- Bodega Mapa. Antes del retiro tuve la suerte de poder probar los vinos de esta bodega del Douro. En primer lugar probé un "Mapa Moscatel", interesantísimo, a partir de la variedad Moscatel gallega elaborado sobre lías; un vino seco muy aromático y una boca sutil, acidez vibrante, y nada pesado, cosa que es muy difícil de conseguir con una variedad de la familia de la Moscatel.
 
El "Vinha dos País 2014" es un vino blanco excepcional, elaborado con Rabigato, Viosinho, Arinto , Gouveio y Codega do Larinho. 
Amplio, graso, con una nota golosa y láctica aportada por el año en barrica usada en el que se cría el vino, y una acidez notable que envuelve todo el conjunto. Un vino muy gastronómico.
 
Por último, el "Mapa" tinto es un vino de corte elaborado a partir de 4 variedades (Touriga Nacional, Touriga Francesa, Tinta Cao y Souson), con una buena acidez, intenso pero delicado al tiempo y muy largo en boca. Un tinto poco convencional si lo comparamos con otros del Douro que he podido probar, donde hay mucha extracción, mucho tanino y estructura.
 
En definitiva, una feria muy interesante. El año que viene habrá que ir con algo más de tiempo...